17.feb.2012 / 12:19 pm / Haga un comentario

Por Antonia Muñoz

Era casi obligado que hoy se reflexionara sobre el último show de la oposición venezolana. En verdad, muchas veces no comprendo ni tolero la forma como se hacen o desarrollan algunos eventos políticos, porque además de parecerme que ignoran la inteligencia de las y los venezolanos, se convierten en unas pantomimas tan “palurdas” que uno se siente como irrespetado. En nuestra opinión, la política, ese “arte y noble oficio” como la define Enrique Dussel, es algo muy serio para que la convirtamos en un remedo, como el que acaba de culminar el 12 de febrero con la selección del candidato de la MUD, a quien derrotaremos inobjetablemente el 07 de octubre de 2012.

La cosa comenzó mal, porque realmente no parecía que fueran las primarias de una tendencia política seria para escoger su abanderado, sino una campaña electoral nacional, donde se hizo un gran y millonario despliegue publicitario. Por eso los fulanos debates no eran tales, ya que realmente todos piensan igual y tienen el mismo y único objetivo: sacar al pueblo y al Presidente Chávez del poder y devolver el mismo a los representantes de la cuarta república. Como a la gente inteligente, cuerda y humilde los errores siempre le sirven para aprender y crecer en sabiduría de lo alto, creemos que todos debemos convencernos que en algunos casos, necesariamente hay que aplicar la Ley del TODO o NADA. Algo así como que no se puede estar “medio de acuerdo”, porque en el caso particular que nos ocupa, sería como estar “medio preñado“.

La oposición tiene que decidir de una buena vez, sin condicionamientos relancinos y resabiados como los que ayer le oímos a Ramos Allup, si reconoce o no al CNE. Si lo reconoce como árbitro calificado, el reconocimiento no puede ser a medias. ¡Lamentablemente eso fue lo que sucedió . ! Decidieron reconocer al CNE sólo para que les dispusiera las máquinas para la transmisión de los datos. Sin embargo, nada de capta huellas para la activación personalizada de las mismas! Deben haber dicho: El CNE tampoco tendrá que ver con lo que nosotros hagamos o como manejemos nuestros cuadernos. Por eso entre las reglas internas decidieron que quemarían las pruebas a las 48 horas, y como son zamarros, para no llamarlos bellacos, cuando a las 36 horas comenzaron los reclamos e impugnaciones, decidieron quemar esa varilla de una buena vez. Será esta conducta un anticipo de lo que piensan hacer el 7 de octubre si el CNE comunica al país unos resultados que no les favorezcan?

Ciertamente, a estas alturas no se puede hacer nada porque, “ después de ojo afuera no vale Santa Lucía”. Era previsible que eso ocurriera, porque todos sabemos que no se puede poner zamuro a cuidar carne porque se la come, y autocríticamente, tenemos que reconocer que se les dio garrotes a esos ciegos, quienes están ayunos de valores y principios éticos; tanto es así, que se hacen trampas entre éllos mismos. A propósito de lo anterior, el flamante vencedor de las primarias, ante la pregunta de una periodista en relación a cómo pudieron votar casi 3 millones de electores, dado el número de mesas, las horas disponibles para el proceso y el tiempo que normalmente una o un elector usa para votar, contestó socarronamente, palabras más palabras menos ¿No me digas que vas a poner en duda la (idoneidad, legitimidad, pulcritud) del CNE?

Propios y extraños saben que desde el punto de vista probabilístico es imposible que en unas elecciones de la misma tendencia, los dos candidatos de mayor aceptación reciban votaciones tan dispares y extrañas como 700 vs 7. Uno está seguro que algún acuerdo entre éllos o trampa hubo, situación que para nada afecta directamente la votación de la tendencia revolucionaria; sólo que la convicción colectiva de que se vulneró el principio de “cada elector un voto”, nos deja en la boca un sabor desagradable, porque nos retrotrae a los tiempos cuando las trampas electorales eran el pan de cada día. Nos regresan a comportamientos electorales ya superados y de ingrata recordación. Que las elecciones internas de la oposición sean inauditables, produce un malestar político desagradable, porque no hay manera de comparar las actas de escrutinios con los cuadernos de votación para comprobar si quienes supuestamente votaron en cada mesa realmente lo hicieron. ¿Que ese es su problema? Tal vez! ¡Nos preocupa lo que pueda permear hacia el ánimo colectivo!

No puede ser que el Diputado Sánchez, con su cara bien lavada y con una sonrisita burlona, diga que desacataron la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de no quemar los cuadernos, porque la orden llegó tarde y las leyes no son retroactivas o no se pueden cumplir retroactivamente. Ese joven le miente al país y a sus electores porque las 48 horas se cumplían el martes 13 en la noche, al menos después de terminado el proceso de votación o de haberse anunciado los resultados. Comenzaron a quemar las actas unas 12 horas antes de vencerse el sospechoso corto plazo que éllos mismos habían establecido, utilizando como excusa que lo hacían para evitar que sus electores pudieran ser incluidos en una lista de perseguidos del Gobierno Bolivariano de Venezuela. ¡No hay duda que estamos en la presencia de caras nuevas con mañas viejas! Por eso es que la campaña rumbo a la victoria del 7 de octubre, como recomendara el respetado camarada Héctor Navarro, lo cual comparto totalmente, tiene que estar dirigida a elevar la conciencia revolucionaria, y por lo tanto, signada por una fuerte batalla a nivel de las ideas para que nuestro noble pueblo pueda distinguir claramente entre los dos modelos de país. Con la verdad, honestidad y eficiencia revolucionaria ¿Claro que Venceremos!

Guanare, miércoles 15 de febrero de 2012.

 

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