Internacionales

8.mar.2012 / 09:30 am / Haga un comentario

El  PENTÁGONO de EEUU logró el apoyo de Leonel Fernández y su gobierno para intentar instalar una base militar en la ISLA SAONA, tesoro natural de la República Dominicana, área protegida ubicada en el Parque del Este.

El imperialismo estadounidense, sediento de petróleo, agua, gas natural, oro, litio, minerales estratégicos, biodiversidad conservada –dominado por el complejo militar-industrial, el sionismo israelí, los petroleros del Sur, los grandes bancos de negocio y las grandes corporaciones trasnacionales- ha emprendido una cruzada global de conquista de territorios, países y recursos naturales deficitarios (empleando todos los medios a su alcance y esgrimiendo diversos pretextos, “combate al tráfico de drogas y personas”,  “lucha contra el terrorismo”,“posesión de armas de destrucción masiva por Estados adversos”, pacificación”, “defensa de la democracia”…) desde su supremacía militar; a todas luces reforzada en el marco de la  mega-crisis que lo afecta como centro del sistema capitalista mundial.

Se trata de una gran cruzada mundial ecocida y genocida.

República Dominicana y Haití no están exentas de ser de sus presas codiciadas en el Caribe, “frontera imperial”, bisagra entre dos hemisferios, paso marítimo entre el Atlántico y el Pacífico, ruta expedita del comercio global.

El acelerado proceso de leoninas y destructivas concesiones mineras y de todo tipo, el reparto de nuestro  patrimonio natural, infraestructuras, empresas públicas y territorio a favor de sus transnacionales y socios locales, es consecuencia de esa voracidad imperialista; como lo es el intento de Base en la Saona parte de su plan de control militar de toda la isla  Hispaniola, después de intervenido militarmente Haití y más allá de la presencia y funciones del MAAG (Grupo de Asesores Militares de EEUU).

Informe de buenas fuentes dan cuenta que lo de Isla Saona, cuyos efectos ecológicos serían catastróficos, estaría seguido de instalaciones militares similares  (tipo “bases FOLS”, pequeñas en dimensión pero de alta tecnología) en las islas Beata,  Alto Velo y Catalinita.

El tema narco-tráfico y tráfico marítimo de personas es solo una máscara usada por la súper-potencia que representa al mayor mercado impune de drogas, asociaciones perversas de su DEA y CIA (Irán-Contra) con sus cárteles preferidos, grandes receptáculos financieros que lavan dinero sucio, como evidentes son sus altas responsabilidades en  el empobrecimiento que padecen nuestras  sociedades sureñas, lo que estimula fuertes corrientes migratorias hacia el Norte, acompañadas de la sobre-explotación y xenofobia que las maltratas.

Por eso no es descabellado inferir que lo de dar a conocer ahora la suspensión de visas estadounidenses a tres narcos generales y a un civil de la escolta leonelista, medidas de vieja data y casos denunciado hace tiempo nuestro periódico Tiro Al Blanco, esté relacionado por un lado con el interés de prestigiarse con ese tema en momento en que crece el repudio a la base en Saona y por el otro de incrementar la presión sobre el Presidente Fernández para afirmar esa y otras concesiones antes de su partida; sensible la situación en su contra a la luz de la denuncias de las cuentas bancarias en el exterior de altos figuras de su régimen.

Militarización-pentagonización

Sin dudas lo acontecido aquí es parte de un fenómeno imperial de carácter global

Estas situaciones y procesos son muy propias de los imperio en decadencia, en fase senil, siempre altamente peligrosas

Y es lo que determina que EEUU le siga dando extremo relieve a la cuestión militar, hasta alcanzar las características de una especie de posicionamiento, moviliza­ción y ensayo para una variante de “guerra de gran inten­sidad”. Mientras de su parte el complejo militar industrial hace de la guerra negocio altamente rentable y medio de recuperación de las elites y si economía.

Previsiones en ese orden y guerras de baja intensidad han estado ejecutándose, incluidas reestructuraciones, re-posicio­namientos de sus fuerzas militares fijas y de maniobras operativas.

En Colombia la vertiente militar del Plan Colombia-Ini­ciativa Andina (y específicamente el anexado Plan Patriota), tiene todas las características de una guerra de baja intensidad.

Allí se ha reforzado la inteligencia militar del Pentágono, la CIA, las empresas mercenarias y otras agencias estadounidenses. La DEA ha servido también de canal de penetración militar.

Allí se ha creado una plataforma de bases militares con funciones contra-insurgentes en lo interno y claros propósitos agresivos contra Venezuela y Ecuador de cara a la conquista de las riquezas amazónicas.

Se ha renovado el sistema técnico de vigilancia, introducien­do radares de altura (vía satélite) que cubren todo el país y diseñado corredores inter-bases militares (siete bases en total), que a su vez se comunican con el exterior.

Al mismo tiempo EEUU ha reactivado su IV Flota, imprimiéndole una actitud amenazante a sus maniobras en los mares de la región.

La heroica permanencia de la revolución cubana, el avance del ALBA contra el ALCA, los cambios positivos en el MERCOSUR, el impulso de Petro-Caribe y Petro-América, el proyecto de gasoducto conti­nental, la nacionalización de lo hidrocarburos en Bolivia y el reforzamiento de la unidad entre Cuba, Venezuela, Boli­via y Nicaragua (núcleo duro del proyecto ALBA), los acuerdos energéticos entre Venezuela y Ecuador, los avances de la lucha popular contra los TLC, junto al auge de las alternativas progresistas y de las luchas sociales en la región, incluida las crisis en México y en Perú (derivadas de la contención de los cambios), determinaron que Washington  elevara el perfil de sus planes militares.

El Comando Sur de las Fuerzas Militares de EEUU ha pre­valecido sobre el Comando Atlántico, asumiendo la conducción para toda América Latinoamérica y el Caribe, lo que procura superar las grietas en las operaciones “antidroga” y “antiterroristas”en los adiestramientos y en los nuevos procesos de tutelaje so­bre los militares de la región.

A esos propósitos sirven las llamadas operaciones “Nuevos Horizontes”, una de la más reciente se efectuó en el 2011 en la Provincia Valverde (Mao) en territorio dominicano, precedidas de otras en Monte Plata y Barahona.

Llaman la atención las “posiciones de proyección avanzada” de las fuerzas estadounidenses, presentes en su cadena de bases militares y en la ubicación de tropas especiales en la región, con tendencia a la proliferación de pequeñas bases en cuanto a dotación humana, pero altamente especializadas (bases FOLS o Ubicación de Operaciones de Vanguardia). Las FOLS am­plían el espacio geográfico de la presencia militar directa estadounidense.

En Suramérica instalaron la Base de Estigarribia en Para­guay (justo en la proximidad  de las tres fronteras y del Acuífero Guaraní (uno de los mas grandes del mundo), extendiéndose más allá de las bases de Iquitos y Nanay en Perú.

En Uruguay se pro­ponen incrementar su presencia directa, decidiéndose por instalar, con la lamentable anuencia del gobierno del Frente Amplio, una escuela militar para “misiones de paz”.

Innumerables medidas preventivas y de acción directa han sido tomadas en la Cuenca del Caribe, incluidos el Caribe Isleño, el Gran Caribe y parte de Centro­américa. Porque esta cuenca es -como dijimos antes- una especie de bisagra acuática entre conti­nentes y hemisferios, paso de América a Europa, conexión entre el Atlántico y el Pacífico, y entre Occidente y OrieEncrucijada, por tanto, del gran comercio y centro de comunicaciones civiles y militares. Archipiélago de islas, enmarcadas por costas y bahías, aptas para establecer cadenas de bases militares y hacer desplazamientos intimidatorios y ofensivos contra áreas continentales;

Escenario ideal, en fin, para el despliegue de una retaguardia estratégica-mili­tar, ubicada en el centro de este continente americano, co­nectada con sus fuerzas emplazadas mas al Norte y cara a un continente que tiende a írsele de las manos; aunque últimamente con el viraje hacia la ultraderecha de Chile,  el golpe en Honduras, y la sensible moderación de los regímenes progresistas de Brasil, Uruguay, Paraguay y El Salvador,  la estrategia estadounidense ha logrado contener la oleada de cambios y aislar en términos relativos al eje más avanzado representado en el Sur por Venezuela, Bolivia y Ecuador y en el Caribe por Cuba; todos en la mirilla de la estrategia contrarrevolucionaria de EEUU y de su “plan de guerra global”

En Puerto Rico las bases de Sabina y Allen se han convertido en sede el sub-comando de las Fuerzas de Operaciones Especiales. De Vieques tuvieron que salir forzados por las continuas protestas. El Ejército Sur reestructurado, pasó al Fuerte Buchanan y tiene la tutela sobre 16 mil efectivos del ejér­cito boricua, todos bilingües, listos para operar en Améri­ca Latina. En el Campamento Santiago se entrenan fuerzas estadounidenses y de otros países aliados al imperialismo.

Mantienen la Base Guantánamo en Cuba y la de Palmerola en Honduras e instalaron nuevas bases Fols en Aruba, Curazao y previamente  otra más grande en El Salvador (Comalapa).

La de Honduras jugó un papel clave en el golpe militar contra Zelaya, hecho que junto con la derechización de los gobiernos de Panamá y Costa Rica y las inconsecuencias del presidente Funes de El Salvador, ha cambiado en Centroamérica la correlación de fuerza a favor de EEUU y de su contra-ataque continental.

Con Panamá hay acuerdo para nuevas instalaciones de EEUU y Costa Rica se ha prestado a acoger unos 8,000 marines, portaviones y buques de guerra bajo el mando del Comando Sur del Pentágono

Haití está intervenido por las tropas conjunta de EUU, Fran­cia, Canadá, Chile, Brasil, Argentina, Uruguay y otros paí­ses, bajo el disfraz de las Naciones Unidas, situación potenciada después del terremoto de enero del 2010.

La frontera de República Dominicana con Haití está prácti­camente bajo el mando del Comando Sur del Pentágono; mientras ña DEA tiene comandos de tropas especiales diseminadas por todo el país.

EU sigue aspirando a instalar pequeñas bases altamente cali­ficadas en la isla Hispaniola (República Dominicana y Hai­tí). Ya lo están haciendo en Haití, mientras las islas Saona, Beata, Catalinita y Alto Velo –como dijimos-, próximas a las costas dominicanas, han estado siempre dentro de sus planes militares. Algo similar a lo que hicieron en Aruba y Curazao, y a los que están haciendo en Paraguay.

Todo esto se articula a los componentes militares del Plan Colombia-Iniciativa Andina, a las grandes maniobras navales en el Caribe y el Pacífico suramericano y al rediseño de sus agresiones militares.

A Cuba posiblemente le tienen recetado primero el jarabe del cerco naval.

A Venezuela y a la insurgencia Colombiana los ataques di­rectos las instalaciones y unidades militares ubicadas en el Caribe y Costa Rica, y desde las siete bases instaladas en territorio colombiano, algunas en la proximidad de la frontera colombo-venezolana.

A toda la Amazonía le tienen reservado el despliegue de importantes contingentes militares destinados a esta vertiente americana de su plan de guerra global.

Un desafío impostergable

Ahora EEUU intenta reforzar su presencia y su control militar en esta isla caribeña, escenario de su intenso saqueo e importante punto geo-estratégico en sus andanzas militares.

De ahí la trascendencia de derrotar desde una expresión y movilización multitudinaria, con la consigna ¡NO A lA BASE!, sus despropósitos en  Saona.

Sumándonos de inmediato al Gran Encuentro Ambientalista del domingo 4 de marzo (9:00 a. m.) y asumiendo en nuestros hogares, centros de trabajos, escuelas, universidades, barrios, campos, pueblos, cuarteles la determinación de defender la soberanía, la sanidad del ambiente y la soberanía que los gringos, oligarcas y políticos mafiosos de todos los colores nos quieren negar.

Y decidiéndonos a impedir por todos los medios a nuestro alcance que el imperio nos empuje a su infernal coctelera militarista-guerrerista.

22-II-2012.-Santo Domingo RD.

El  PENTÁGONO de EEUU logró el apoyo de Leonel Fernández y su gobierno para intentar instalar una base militar en la ISLA SAONA, tesoro natural de la República Dominicana, área protegida ubicada en el Parque del Este.

El imperialismo estadounidense, sediento de petróleo, agua, gas natural, oro, litio, minerales estratégicos, biodiversidad conservada –dominado por el complejo militar-industrial, el sionismo israelí, los petroleros del Sur, los grandes bancos de negocio y las grandes corporaciones trasnacionales- ha emprendido una cruzada global de conquista de territorios, países y recursos naturales deficitarios (empleando todos los medios a su alcance y esgrimiendo diversos pretextos, “combate al tráfico de drogas y personas”,  “lucha contra el terrorismo”,“posesión de armas de destrucción masiva por Estados adversos”, pacificación”, “defensa de la democracia”…) desde su supremacía militar; a todas luces reforzada en el marco de la  mega-crisis que lo afecta como centro del sistema capitalista mundial.

Se trata de una gran cruzada mundial ecocida y genocida.

República Dominicana y Haití no están exentas de ser de sus presas codiciadas en el Caribe, “frontera imperial”, bisagra entre dos hemisferios, paso marítimo entre el Atlántico y el Pacífico, ruta expedita del comercio global.

El acelerado proceso de leoninas y destructivas concesiones mineras y de todo tipo, el reparto de nuestro  patrimonio natural, infraestructuras, empresas públicas y territorio a favor de sus transnacionales y socios locales, es consecuencia de esa voracidad imperialista; como lo es el intento de Base en la Saona parte de su plan de control militar de toda la isla  Hispaniola, después de intervenido militarmente Haití y más allá de la presencia y funciones del MAAG (Grupo de Asesores Militares de EEUU).

Informe de buenas fuentes dan cuenta que lo de Isla Saona, cuyos efectos ecológicos serían catastróficos, estaría seguido de instalaciones militares similares  (tipo “bases FOLS”, pequeñas en dimensión pero de alta tecnología) en las islas Beata,  Alto Velo y Catalinita.

El tema narco-tráfico y tráfico marítimo de personas es solo una máscara usada por la súper-potencia que representa al mayor mercado impune de drogas, asociaciones perversas de su DEA y CIA (Irán-Contra) con sus cárteles preferidos, grandes receptáculos financieros que lavan dinero sucio, como evidentes son sus altas responsabilidades en  el empobrecimiento que padecen nuestras  sociedades sureñas, lo que estimula fuertes corrientes migratorias hacia el Norte, acompañadas de la sobre-explotación y xenofobia que las maltratas.

Por eso no es descabellado inferir que lo de dar a conocer ahora la suspensión de visas estadounidenses a tres narcos generales y a un civil de la escolta leonelista, medidas de vieja data y casos denunciado hace tiempo nuestro periódico Tiro Al Blanco, esté relacionado por un lado con el interés de prestigiarse con ese tema en momento en que crece el repudio a la base en Saona y por el otro de incrementar la presión sobre el Presidente Fernández para afirmar esa y otras concesiones antes de su partida; sensible la situación en su contra a la luz de la denuncias de las cuentas bancarias en el exterior de altos figuras de su régimen.

Militarización-pentagonización

Sin dudas lo acontecido aquí es parte de un fenómeno imperial de carácter global

Estas situaciones y procesos son muy propias de los imperio en decadencia, en fase senil, siempre altamente peligrosas

Y es lo que determina que EEUU le siga dando extremo relieve a la cuestión militar, hasta alcanzar las características de una especie de posicionamiento, moviliza­ción y ensayo para una variante de “guerra de gran inten­sidad”. Mientras de su parte el complejo militar industrial hace de la guerra negocio altamente rentable y medio de recuperación de las elites y si economía.

Previsiones en ese orden y guerras de baja intensidad han estado ejecutándose, incluidas reestructuraciones, re-posicio­namientos de sus fuerzas militares fijas y de maniobras operativas.

En Colombia la vertiente militar del Plan Colombia-Ini­ciativa Andina (y específicamente el anexado Plan Patriota), tiene todas las características de una guerra de baja intensidad.

Allí se ha reforzado la inteligencia militar del Pentágono, la CIA, las empresas mercenarias y otras agencias estadounidenses. La DEA ha servido también de canal de penetración militar.

Allí se ha creado una plataforma de bases militares con funciones contra-insurgentes en lo interno y claros propósitos agresivos contra Venezuela y Ecuador de cara a la conquista de las riquezas amazónicas.

Se ha renovado el sistema técnico de vigilancia, introducien­do radares de altura (vía satélite) que cubren todo el país y diseñado corredores inter-bases militares (siete bases en total), que a su vez se comunican con el exterior.

Al mismo tiempo EEUU ha reactivado su IV Flota, imprimiéndole una actitud amenazante a sus maniobras en los mares de la región.

La heroica permanencia de la revolución cubana, el avance del ALBA contra el ALCA, los cambios positivos en el MERCOSUR, el impulso de Petro-Caribe y Petro-América, el proyecto de gasoducto conti­nental, la nacionalización de lo hidrocarburos en Bolivia y el reforzamiento de la unidad entre Cuba, Venezuela, Boli­via y Nicaragua (núcleo duro del proyecto ALBA), los acuerdos energéticos entre Venezuela y Ecuador, los avances de la lucha popular contra los TLC, junto al auge de las alternativas progresistas y de las luchas sociales en la región, incluida las crisis en México y en Perú (derivadas de la contención de los cambios), determinaron que Washington  elevara el perfil de sus planes militares.

El Comando Sur de las Fuerzas Militares de EEUU ha pre­valecido sobre el Comando Atlántico, asumiendo la conducción para toda América Latinoamérica y el Caribe, lo que procura superar las grietas en las operaciones “antidroga” y “antiterroristas”en los adiestramientos y en los nuevos procesos de tutelaje so­bre los militares de la región.

A esos propósitos sirven las llamadas operaciones “Nuevos Horizontes”, una de la más reciente se efectuó en el 2011 en la Provincia Valverde (Mao) en territorio dominicano, precedidas de otras en Monte Plata y Barahona.

Llaman la atención las “posiciones de proyección avanzada” de las fuerzas estadounidenses, presentes en su cadena de bases militares y en la ubicación de tropas especiales en la región, con tendencia a la proliferación de pequeñas bases en cuanto a dotación humana, pero altamente especializadas (bases FOLS o Ubicación de Operaciones de Vanguardia). Las FOLS am­plían el espacio geográfico de la presencia militar directa estadounidense.

En Suramérica instalaron la Base de Estigarribia en Para­guay (justo en la proximidad  de las tres fronteras y del Acuífero Guaraní (uno de los mas grandes del mundo), extendiéndose más allá de las bases de Iquitos y Nanay en Perú.

En Uruguay se pro­ponen incrementar su presencia directa, decidiéndose por instalar, con la lamentable anuencia del gobierno del Frente Amplio, una escuela militar para “misiones de paz”.

Innumerables medidas preventivas y de acción directa han sido tomadas en la Cuenca del Caribe, incluidos el Caribe Isleño, el Gran Caribe y parte de Centro­américa. Porque esta cuenca es -como dijimos antes- una especie de bisagra acuática entre conti­nentes y hemisferios, paso de América a Europa, conexión entre el Atlántico y el Pacífico, y entre Occidente y OrieEncrucijada, por tanto, del gran comercio y centro de comunicaciones civiles y militares. Archipiélago de islas, enmarcadas por costas y bahías, aptas para establecer cadenas de bases militares y hacer desplazamientos intimidatorios y ofensivos contra áreas continentales;

Escenario ideal, en fin, para el despliegue de una retaguardia estratégica-mili­tar, ubicada en el centro de este continente americano, co­nectada con sus fuerzas emplazadas mas al Norte y cara a un continente que tiende a írsele de las manos; aunque últimamente con el viraje hacia la ultraderecha de Chile,  el golpe en Honduras, y la sensible moderación de los regímenes progresistas de Brasil, Uruguay, Paraguay y El Salvador,  la estrategia estadounidense ha logrado contener la oleada de cambios y aislar en términos relativos al eje más avanzado representado en el Sur por Venezuela, Bolivia y Ecuador y en el Caribe por Cuba; todos en la mirilla de la estrategia contrarrevolucionaria de EEUU y de su “plan de guerra global”

En Puerto Rico las bases de Sabina y Allen se han convertido en sede el sub-comando de las Fuerzas de Operaciones Especiales. De Vieques tuvieron que salir forzados por las continuas protestas. El Ejército Sur reestructurado, pasó al Fuerte Buchanan y tiene la tutela sobre 16 mil efectivos del ejér­cito boricua, todos bilingües, listos para operar en Améri­ca Latina. En el Campamento Santiago se entrenan fuerzas estadounidenses y de otros países aliados al imperialismo.

Mantienen la Base Guantánamo en Cuba y la de Palmerola en Honduras e instalaron nuevas bases Fols en Aruba, Curazao y previamente  otra más grande en El Salvador (Comalapa).

La de Honduras jugó un papel clave en el golpe militar contra Zelaya, hecho que junto con la derechización de los gobiernos de Panamá y Costa Rica y las inconsecuencias del presidente Funes de El Salvador, ha cambiado en Centroamérica la correlación de fuerza a favor de EEUU y de su contra-ataque continental.

Con Panamá hay acuerdo para nuevas instalaciones de EEUU y Costa Rica se ha prestado a acoger unos 8,000 marines, portaviones y buques de guerra bajo el mando del Comando Sur del Pentágono

Haití está intervenido por las tropas conjunta de EUU, Fran­cia, Canadá, Chile, Brasil, Argentina, Uruguay y otros paí­ses, bajo el disfraz de las Naciones Unidas, situación potenciada después del terremoto de enero del 2010.

La frontera de República Dominicana con Haití está prácti­camente bajo el mando del Comando Sur del Pentágono; mientras ña DEA tiene comandos de tropas especiales diseminadas por todo el país.

EU sigue aspirando a instalar pequeñas bases altamente cali­ficadas en la isla Hispaniola (República Dominicana y Hai­tí). Ya lo están haciendo en Haití, mientras las islas Saona, Beata, Catalinita y Alto Velo –como dijimos-, próximas a las costas dominicanas, han estado siempre dentro de sus planes militares. Algo similar a lo que hicieron en Aruba y Curazao, y a los que están haciendo en Paraguay.

Todo esto se articula a los componentes militares del Plan Colombia-Iniciativa Andina, a las grandes maniobras navales en el Caribe y el Pacífico suramericano y al rediseño de sus agresiones militares.

A Cuba posiblemente le tienen recetado primero el jarabe del cerco naval.

A Venezuela y a la insurgencia Colombiana los ataques di­rectos las instalaciones y unidades militares ubicadas en el Caribe y Costa Rica, y desde las siete bases instaladas en territorio colombiano, algunas en la proximidad de la frontera colombo-venezolana.

A toda la Amazonía le tienen reservado el despliegue de importantes contingentes militares destinados a esta vertiente americana de su plan de guerra global.

Un desafío impostergable

Ahora EEUU intenta reforzar su presencia y su control militar en esta isla caribeña, escenario de su intenso saqueo e importante punto geo-estratégico en sus andanzas militares.

De ahí la trascendencia de derrotar desde una expresión y movilización multitudinaria, con la consigna ¡NO A lA BASE!, sus despropósitos en  Saona.

Sumándonos de inmediato al Gran Encuentro Ambientalista del domingo 4 de marzo (9:00 a. m.) y asumiendo en nuestros hogares, centros de trabajos, escuelas, universidades, barrios, campos, pueblos, cuarteles la determinación de defender la soberanía, la sanidad del ambiente y la soberanía que los gringos, oligarcas y políticos mafiosos de todos los colores nos quieren negar.

Y decidiéndonos a impedir por todos los medios a nuestro alcance que el imperio nos empuje a su infernal coctelera militarista-guerrerista.

22-II-2012.-Santo Domingo RD.

Por: Narciso Isa Conde

 

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