12.dic.2011 / 12:18 pm / Haga un comentario

Por Rodrigo Cabezas.-  Es sorprendente el resultado de la reciente Cumbre Europea realizada el pasado 9 de diciembre en Bruselas. Lo acordado ratifica que el liderazgo de ese continente, a cuya cabeza se coloca Alemania y, en menor grado Francia, han optado por darle una respuesta a lo que consideran central de la crisis que padecen: Salvar sus instituciones bancarias y financieras que están totalmente descalzadas. Ese camino conducirá a la euro zona a mayores complicaciones en el corto y mediano plazo.

Los principales acuerdos impuestos a todos los países de la Unión Europea, con la excepción de Gran Bretaña, suponen una victoria de las políticas neoliberales del Fondo Monetario Internacional (FMI). Es así como se instala una drástica política de austeridad fiscal sustentada en el objetivo de restablecer el equilibrio presupuestario, con déficit no más allá del 3% del PIB y nivel de deuda no superior al 60% del PIB; tal y como lo estableció el Tratado de Maastricht.

Los gobiernos tendrán que darle continuidad al recorte de gastos y el aumento de los impuestos, reforzando con ello uno de los componentes de la crisis que les aqueja. La fe ciega en este determinismo macroeconómico les permitió aprobar otorgarle a la Comisión Europea la autoridad para revisar los Proyectos de Presupuestos Nacionales e imponer correcciones si fuera el caso. Esta perdida de soberanía que de seguro será motivo de protestas sociales se adiciona al compromiso de instaurar la llamada “regla de oro” para elevar a rango constitucional la norma del equilibrio presupuestario. Una camisa de fuerza neoliberal muy conocida en nuestra America del Sur en las décadas perdidas de los ochenta y noventa del siglo XX.

Se impone la intervención directa del FMI que recibirá un fuerte financiamiento de la UE, evitando con ello que el Banco Central Europeo (BCE) sea prestamista de última instancia, emitiendo bonos que abaraten la deuda de los países mas comprometidos con sus pasivos. Esta opción junto con el apalancamiento urgente del Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF), reforzaría la cooperación con garantías conjuntas y solidarias. Se niegan los europeos a lo que los norteamericanos desesperadamente apelaron para evitar una recaída de su economía: La Reserva Federal de ese país ha emitido más de dos billones de dólares para financiar los programas de “salvataje”. La UE abrazo el camino del FMI y la austeridad.

La crisis de la eurozona es muy delicada. No sólo se trata de países/gobiernos altamente endeudados como Italia, Grecia y España, o pagando tipos de interés insostenibles presupuestariamente; ocurre que en contravia los bancos e instituciones financieras de toda Europa están asombrosamente endeudados con el BCE por un monto que ya supera los 600 mil millones de dólares, a septiembre 2011, de los cuales aproximadamente, 150 mil millones de dólares corresponden al sistema financiero de Francia. Es pues cuestión de tiempo que tal desequilibrio rompa diques.

De fondo esta en crisis es el sistema financiero capitalista y el financiamiento estatal y no el Euro. No es un mero problema monetario. La crisis tiene que ver con décadas de desregulación que abrieron la más portentosa era de la especulación financiera que registre la historia del capitalismo universal a ambos lados del atlántico.

La respuesta dada sorprende no porque el liderazgo político conservador y de derecha de Alemania y Francia pretendan salvar la banca pensando que aliviaran su economía, sino porque esta política recrudecerá la crisis al condenar a la economía europea a una segura desaceleración o recesión que quebrara cualquier posibilidad de reducir la tasa de desempleo, colocando todo el peso de la crisis sobre los trabajadores, empleados públicos y los pensionados de esos países; deprimiendo el ingreso y consecuencialmente la recaudación fiscal esperada.

La crisis global de la economía capitalista se profundiza y se prolongará. No es exagerado preveer el renacer del movimiento de los trabajadores europeos que de seguro, en más de una calle del viejo continente, desafiaran al FMI y a los gobernantes intérpretes y ejecutores de su receta eterna. Esto en el corto plazo.

 

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