17.dic.2013 / 01:32 pm / Haga un comentario

Hay cosas que conmueven dentro del juego democrático, sobre todo cuando el fin último es el sostenimiento de la paz y la funcionalidad de un país. La candidata de la derecha chilena, Eveling Matthei reconoció entre lágrimas el triunfo abrumador en las elecciones presidenciales de su contrincante, Michell Bachelet, quien se convierte en la primera mujer reelegida a la presidencia de Chile.

Un aspecto, éste último, significativo, tomando en cuenta que hay países en los que la participación de la mujer en la arena política es considerada una grosería. Ganó cómodamente y ahora tendrá la tarea de restituir progresivamente los derechos sociales a los chilenos, todo lo cual significa dejar atrás el fantasma del pinochetismo que rodeó a su antecesor, y que la MUD, aquí en Venezuela, no pretende exorcizar.

Plebiscitaron las elecciones municipales de este 8 de diciembre y vista la derrota aplastante en la mayoría de los municipios andan cual “dragones de Kómodo” mostrando el espeso odio entre los dientes, buscando un culpable de la cuarta derrota electoral que han sufrido en 14 meses. Algunos, como Emilio Grateron, se lo atribuyen al sindicato de los sifrinos en la MUD. Otros, como Ramos Allup, a la prepotencia aurinegra.

Así están. No solo es que perdieron, sino que todavía recogen los vidrios de la supuesta ilegitimidad de Nicolás Maduro como Presidente electo, ganador del fulano plebiscito por un margen de 11 puntos, la misma diferencia que sacó Hugo Chávez el 7 de octubre de 2012.

Ahora, no se trata que lloren frente a una cámara de televisión tras la derrota de este 8-D, como lo hizo Matthei. Es rutinario que pierdan elecciones en los últimos 14 años. Lo que no les resulta normal es recomponerse como oposición. En ese punto afloran la soberbia, las chequeras, los mitos del pasado “glorioso” del puntofijismo y las contradicciones de un presente sombrío, escatológico. Ya lo decía Isacc Rosa: “El vano ayer engendra un mañana incierto”.

La derecha pinochetista venezolana la embiste un silencio a gritos en lo más hondo de sus filas, allí donde se negocian cuotas de poder y se barajan las cartas. Algunos plantean una constituyente para salvar al país de las “huestes” chavistas en 2014. Quieren refundar la Patria, pero: ¿Quién refunda a la oposición como un avatar político creíble en Venezuela?

No está fácil el ardid. Pienso que es el momento propicio para ampliar la base social sobre la cual se apoya la revolución. Por ello celebro que el relegitimado presidente Nicolás Maduro declare el 2014 como el año de la protección a la clase media, esa que ha sido víctima de lo que Ludovico Silva determinó como la Plusvalía Ideológica.

Siempre me he preguntado: ¿Qué es más importante para la clase media?; ¿La libertad de capitales o mantener el Estado social de derecho y de justicia?; ¿La autodeterminación de la nación o la entrega de nuestro Petróleo?; ¿Mantenerse dócil ante las inyecciones de odio o la paz nacional?

Por:  Jesús Manzanárez

@Manzanarezjesus

 

 

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