8.ago.2009 / 03:00 pm / Haga un comentario

Si hay algo que caracteriza a la izquierda, como propuesta y posición política, es su constante debate interno, sobre todo en términos teóricos y filosóficos; y podríamos señalar que cuando esta actividad cesa, entonces, una revolución ha dejado de ser y de existir, para convertirse en otra cosa muy distinta.

Uno de los puntos muy debatidos pero últimamente poco profundizados, orbita alrededor del término ideología, uno de los vocablos más polémicos, de toda la historia universal de las palabras, que como señala el propio Ludovico Silva, “irradia significados hacia todas las direcciones”, quizás desde su propio nacimiento como palabra, pues intenta unificar nada más y nada menos que dos términos ya de por sí complejos, idea y logos, y que según su creador el filósofo francés Destutt da Tracy, en su obra Elementos de Ideología escrito por 1804, intenta generar un término filosófico que fuese la base del estudio de todas las ciencias; es decir, ¿la ideología, como el estudio de las ideas? Quizás. Mientras tanto seguimos observando y escuchando la definición más sencilla de ideología, la famosa definición como “concepción del mundo”.

Pero ha sido el marxismo quien ha levantado la polvorera que 200 años después, aún tenemos sobre el término, el concepto ideología en los fundadores del marxismo, a pesar de que ofrece a simple vista o a simple lectura, el mismo grado de ambigüedad que desde su origen el término ideología conserva, se esforzaron en mostrar el concepto ideología, como falsa conciencia, o como el proceso que se genera en las sociedades divididas en clases donde se introyectan relaciones de dominación y de explotación en la conciencia de los individuos, para que estos vean dichas relaciones como, “normales”, “naturales” y “eternas”; es constante la visión tanto de Marx como de Engels, que una superestructura jurídico-político se levanta sobre la estructura económica, que busca justificar en ideas, el status quo; pero también es verdad que no explican el proceso de génesis de esa superestructura, su desarrollo y reproducción.
De lo que no cabe la menor duda es que el vocablo ideología, desde la perspectiva marxista, es más cercano a sus antecesores Idolas de Bacon, que a la definición fácil de ideología como “concepción del mundo” generalizada en la humanidad pero particular a cada individuo; para Bacon, filósofo medieval, los seres humanos teníamos prejuicios, que se clasificaban en cuatro, los Idola Tribus, prejuicios que surgen a raíz de nuestra naturaleza humana, es decir que por tener la naturaleza humana mostramos prejuicios propios de nuestra especie, creemos que todo lo que sucede o hay en el universo sigue la misma conducta y hábitos de los seres humanos.

Otro prejuicio es el Idola Specus, donde cada persona sufre de los prejuicios inherentes a su personalidad, carácter, sentimientos o pasiones. Pero uno de los Idola más significativos es sin lugar a dudas el Idola Fori, prejuicio que surgen de las relaciones de los seres humanos entre sí, “a causa del comercio y consorcio entre los seres humanos; pues los hombres se asocian por medio de los discursos”, esto genera que una mala e inadecuada imposición de nombres mantiene ocupado el entendimiento de una manera asombrosa. Por lo que “las palabras ejercen una extraordinaria violencia sobre el entendimiento y perturban todo, llevando a innumerables e inanes controversias y ficciones”, señala el mismo Bacon; por último tenemos los Idola Theatri, que hacen referencia a las falsas propuestas filosóficas o religiosas y que convierten la vida en una fábula, “porque creo que todos los sistemas filosóficos inventados y propagados hasta ahora, son otras tantas comedias compuestas y representadas que contienen mundos ficticios y teatrales” dice el propio Bacon.

Parece que cuando Bacon intenta caracterizar la realidad medieval, se encuentra con preconcepciones, Idolas, que limitan el accionar para encontrar “la verdad” o simples soluciones a los problemas de su entonces; Marx va un paso más allá y señala abiertamente que las relaciones materiales se “expresan” en ideología, pero no entendiendo esta como la “ciencia de las ideas”, sino colocándola en su justo lugar, como “sistema de creencias”, en los principios religiosos, los principios jurídicos del status, los principios cívicos y hasta estéticos, pero no se queda allí, asume que este sistema de creencias, oculta un conjunto de relaciones de explotación, que generan alienación entre los seres humanos para no cuestionar su realidad, por lo que es necesario un proceso de liberación a través de la toma de conciencia.

Marx oponía la conciencia de clase a la ideología, lo que sucede en resumidas cuentas cuando un ser humano o un conjunto de nosotros, nos percatamos que somos explotados y colonizados, cuando vemos hacia nosotros mismo y hacia nuestro rededor y nos golpeamos contra una realidad que nos explota económicamente, nos intenta dominar ideológicamente, nos oprime y excluye políticamente y además existen factores de la sociedad que intentan “explicarnos” que así funciona el mundo y que esa es la situación natural y si aún así seguimos luchando por liberarnos, esta situación no podemos definirla como proceso ideológico, es un proceso que debe ser catalogado como de “Toma de Conciencia”, utilizar ideología cuando queremos significar “toma de conciencia” aviva la utilización ligera y burda del término ideología, que termina paradójicamente siendo todo, sin significar algo.
Además, todo sistema ideológico tiene dos caras, el de presión y represión, es decir, cualquier sistema ideológico, que a su vez es producto, o mejor dicho conlleva una relación dialéctica con una situación material determinada, genera una presión entre los individuos que a su vez se va intensificando convirtiendo ésa presión en represión, en fuerza que domina inconcientemente a los individuos o a una clase social entera, o como demostraron los totalitarismos a una sociedad completa.

Nuestra lucha no es por una ideología mejor, no es por una ideología buena, nuestra batalla no es el resultado de un proceso ideológico, es fundamentalmente el resultado de la toma de conciencia, de nuestra posición frente a la dinámica económica nacional y mundial, el reto es formar para la toma de conciencia y superar la nueva esclavitud, la explotación del hombre por hombre y el trabajo enajenado, nuestras acciones son concientes nunca ideológicas.

Herick Goicoechea
hercikgoico@gmail.com

 

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