28.feb.2014 / 03:14 pm / Haga un comentario

Organizador nacional Hanthony CoelloQuienes no tienen ideas ni propuestas denigran de las ideologías; quienes no responden a liderazgos solventes se refugian en el aventurerismo de ocasión; quienes no son capaces de construir propuestas ni programas, pretenden edificar, como castillos de naipes, sociedades sólo para ilusos. He allí el peligro de estos sujetos, que con escaso o ningún sentido de Patria, pero con eficaz apoyo mediático, buscan en los atajos salidas para justificar el precario respaldo que reciben de sus conciudadanos.

El Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, caracterizó, con su proverbial sabiduría, a estos pretendidos líderes: “Los seudopoliticos son una categoría parasitaria de la organización del Estado, suerte de testaferros de la malhechuría, alcahuetes del deshonor de la República, hombres sin conciencia de responsabilidad de ciudadanos y sin honestidad personal ni responsabilidad pública. Pero del hecho de que entre los rebaños los lobos se disfracen de ovejas para satisfacer mejor sus apetitos, no puede ser para denigrar de las virtudes de las ovejas ni para despreciar las excelencia de su lana, ni el suave y delicioso gusto de su carne”.

Quién desee participar en la política (así con p mayúscula) debe responder a una exigente preceptiva ético – moral y alentar su accionar en el desinterés y el servicio, a menos que quiera degenerar en un oportunista pragmático que navega en las aguas del inmediatismo.

Son incontables los casos de frustración que esa conducta ha causado en generaciones de compatriotas, que confundidos se han ido tras espejismos engañosos o se han encandilados con artilugios del marketing político.

Los jóvenes venezolanos, formados al calor de enseñanzas luminosas de Bolívar, Sucre, Simón Rodríguez, Ribas y toda la generación libertadora; nutridos en las prístinas lecciones de dignidad del Comandante Chávez, estamos obligados a rechazar enérgicamente las pretensiones de apátridas y colonizados mentales a quienes nada pareciera importarles la suerte del país y su futuro.

Los agentes de la frustración quieren sustituir las ideologías por slogans o consignas prefabricadas en laboratorios de opinión, muchas veces con absoluto desprecio por la verdad. La falta de escrúpulos es su mejor y más eficaz herramienta, sobre todo en esta hora de las redes sociales y de la instantaneidad informativa.

Como muchas veces los extremos se tocan, el fascismo, la más pervertida forma de fundamentalismo, cada día se hace más irracional y, consecuencialmente, más violento. Ojalá que el saldo que nos deje esta escalada iracunda a que quieren arrastrarnos la ultraderecha, no sea la frustración de una parte de esta generación que tiene total derecho a vivir en una sociedad incluyente y justa. Bien lo ha dicho el genial Eduardo Galeano: “Venezuela es un país absurdo, donde los ricos protestan y los pobres celebran”.

¿Cuánta verdad encierra un grafiti que hemos visto en una calle caraqueña? : “Menos protestas y más propuestas”.

 

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