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6.feb.2014 / 11:29 am / Haga un comentario

Luchador-revolucionario-Fabricio-OjedaPrensa La Radio del Sur.- Hoy estaría cumpliendo 85 años el periodista y luchador revolucionario Fabricio Ojeda, un hombre que -igual que el comandante Hugo Chávez décadas después- asumió abiertamente las consecuencias de sus actos.

Así afirmó la historiadora Gladys Arroyo, quien manifestó estar convencida de que hay más de un coincidencia entre ambos líderes. Además, aseveró que Chávez hizo realidad el legado histórico de Ojeda.

Ante el Consejo de Guerra que lo juzgó por el delito de rebelión, “Fabricio Ojeda reconoció haber empuñado las armas para sustituir el gobierno entreguista y proimperialista de Betancourt”, señaló la historiadora, y citó la respuesta que dio: “Lo hice por nuestro amor a Venezuela, por nuestra pasión nacionalista”.

“Esa confesión nos trae a la memoria aquel ‘Por ahora’, que inmortalizó a Chávez como ejemplo ético de una nueva manera de hacer política, alma y esencia de la moral nacional”, comentó.

La historiadora agregó que el Consejo de Guerra, también señalaba al periodista como agente de Fidel Castro en Venezuela. A esto, respondió que él solo era “un soldado del pueblo venezolano en su dura lucha por la independencia nacional y la liberación”. “Y les señaló a sus acusadores que por eso asumió la lucha guerrillera, abandonó la felicidad y comodidad del hogar, del Congreso y se fue a las montañas a combatir por la dignidad de la patria”.

UN DEBER INAPLAZABLE

“Es un deber inaplazable de las y los revolucionarios dar batalla contra la desmemoria y por la verdad. Ese gobierno que lo asesinó, pretendió presentar un Fabricio Ojeda vencido, desmoralizado, decepcionado de su pueblo y de la vida, anunciando con grandes titulares de los medios que el héroe del 23 de enero de 1958 se había suicidado”, enfatizó Arroyo.

Insistió en que para el pueblo venezolano debe quedar registrado que Ojeda fue asesinado durante el gobierno de Rául Leoni y bajo sus órdenes, pues aquel gobierno “estaba consciente de que con su asesinato se aplazaban las esperanzas de un pueblo que luchaba por su dignidad, por un gobierno que le proporcionara pan, trabajo y tierra, que le garantizara el ejercicio de las libertades democráticas”.

MAESTRO Y PERIODISTA

Fabricio Ojeda nació en la ciudad de Boconó, Estado Trujillo a finales de la dictadura gomecista, un 6 de Febrero de 1929. A los 17 años comenzó su militancia en URD, y posteriormente egresó de la Escuela Normal como maestro, narró la historiadora.

“En 1948 llegó por primera vez a Caracas. Venía de laborar como maestro en la escuela de la Creole Petroleum Corporation en Cabimas. Luego se marcha a Maturín, ciudad en la que se residenció, y donde con el apoyo del gobernador Alirio Ugarte Pelayo comenzó a trabajar con el gobierno regional. Allí nacen sus hijos: Thais, Alonso, Milagros, Marianella y Fabricio”, continuó.

Recordó que Ojeda “regresó a Caracas, y se incorporó al equipo de reporteros del diario El Nacional y le correspondió cubrir la fuente política en el Palacio de Miraflores, lo cual va a facilitar su actividad conspirativa” contra Marcos Pérez Jiménez.

Después de caída la dictadura, fue elegido en las planchas de URD como Diputado al Congreso Nacional (1959), y por largo tiempo fue miembro de la Comisión Permanente de Defensa de la Cámara de Diputados. En el Congreso compartió responsabilidades con José Vicente Rangel y Guillermo García Ponce, entre otros camaradas. Pero “el 30 de junio de 1962 renunció a su cargo como Diputado y se incorporó a la lucha armada”, acotó Arroyo.

“Sus camaradas le reconocieron su liderazgo ganado en las calles de Caracas en las jornadas que acabaron con la Dictadura de Pérez Jiménez y en consecuencia le asignan importantes responsabilidades en los frentes guerrilleros”, señaló.

SIN ESTRATEGIA DE PODER

La historiadora advirtió que estudiosos del tema coinciden en señalar que ante las movilizaciones populares, las protestas de los desempleados y las ocupaciones de tierras o propiedades de los esbirros algunos protagonistas de este proceso llamaron a la calma.

“Los liderazgos que se nuclearon alrededor de la Junta Patriótica (la parte de Acción Democrática que después conformó el MIR, el Partido Comunista, y los militares patriotas, que luego protagonizaron las rebeliones de Carúpano y Puerto Cabello) omitieron llamar al pueblo a organizar un gobierno de reconstrucción nacional de carácter popular y así lo reconocen actualmente”, expuso.

Por el contrario, los dirigentes políticos que regresaron del exilio en NuevaYork si trajeron su plan B, advirtió: “Era el acuerdo suscrito en Nueva York, por Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jóvito Villalba, es decir, la estrategia negociada con el Departamento de Estado Norteamericano, para no permitir que se conformara un gobierno popular. Este acuerdo tuvo como testigos a Maurice Bergbaum, por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, y también a Nelson Rockefeller”.

“En octubre, a escasos mes y medio de las elecciones, se reafirma el acuerdo, de Nueva York pero ahora bajo el nombre de Pacto de Punto Fijo”, agregó.

PACTO CON LOS MÁS POBRES

El Pacto de Punto Fijo, “fue la más alta traición al pueblo y a los líderes que habían asumido la vanguardia de la resistencia porque además excluyen al Partido Comunista factor fundamental en la caída de la dictadura, lo cual indicaba el carácter anticomunista y antipopular de ese Pacto”, recordó la historiadora, y destacó que Ojeda declaró su rechazo al acuerdo.

La razón de Ojeda para oponerse era clara, dijo Arroyo: “Lo consideraba un pacto de élites desde su condición de participante en la resistencia contra Pérez Jiménez, como enlace con los sectores medios de las Fuerzas Armadas a quienes llevó el mensaje de esperanza de un pueblo que ponía los presos y los muertos por conquistar un gobierno respetuoso de la legalidad y de las garantías ciudadanas”.

-Él que logró atraer y se ganó a sectores de la iglesia católica para fortalecer a los sectores que se oponían a la dictadura, no podía convalidar ese pacto con el cual se enterraba la esperanza de un pueblo digno y heroico; pacto que borró las aspiraciones libertarias del país que se reencontró y se colocó bajo el amparo de la Junta Patriótica.

“Una nueva era de dolor, de persecuciones, de muertos, de desaparecidos se iniciaba para el pueblo venezolano. Tiempo de bandas armadas para acallar al pueblo, tiempo de allanamiento de inmunidades parlamentarias; tiempo de gobiernos lacayos y sumisos a los intereses del imperio norteamericano; tiempo de entrega de nuestros recursos naturales, gobiernos que institucionalizaron la corrupción, el clientelismo político y el tráfico de influencias”.

INCORPORACIÓN A LA LUCHA ARMADA

La profesora Arroyo explicó que Ojeda denunció que el Gobierno de Betancourt había “tomado el atajo de la ilegalidad”, violando permanentemente la Constitución. Eso lo afirmó en su carta de renuncia al Congreso Nacional. En ese texto que desde que asumió la Presidencia de la República Betancourt había gobernado bajo “estado de Excepción”.

La “democracia es una farsa”, el pueblo no tiene derechos; la prensa volvió a la mordaza del régimen depuesto, y los periodistas a la cárcel. La corrupción campea por todas las instituciones; se ha desconocido la autoridad del parlamento; el país endeudado e hipotecadas sus riquezas … No hay una solución pacífica” a los problemas de Venezuela, denunció.

“Con tales argumentos explica Fabricio la decisión que tomada de “combatir con las armas en las manos, como hace el pueblo cuando quiere conquistar la libertad” y de ese modo ratifica el compromiso de romper las cadenas de la dominación imperial y garantizar la independencia nacional, que es el mismo camino de nuestros Libertadores” concluyó Gladys Arroyo.

 

 

 

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