Estudiantiles / Internacionales

2.abr.2010 / 07:40 pm / 1 Comentario

La Gaceta Online.- Una gran escuela universitaria en Cuba ofrece estudios gratuitos de Medicina a jóvenes de bajos recursos de América Latina, el Caribe y otras partes del mundo.

Pese a que al nacer se vio rodeada de escepticismo, la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) es ya un proyecto respaldado por diez años de funcionamiento y cinco graduaciones, con más de 7.200 egresados de 28 países. En el actual curso 2009/10, se forman en la ELAM casi 10.000 futuros médicos de 55 países, no sólo del continente americano, sino también de África, Cercano Oriente e incluso islas del Pacífico.

Según explica su vicerrectora docente, Midalys Castilla, el centro es una iniciativa del entonces presidente cubano Fidel Castro como respuesta a la tragedia sufrida en Centroamérica por el paso de los huracanes “Mitch” y “George”.

Castro, retirado de la jefatura del país desde hace hoy ya tres años y medio, dijo por aquel entonces que había llegado el momento de enviar a aquellos países un “ejército de batas blancas” formado por médicos “humanistas” comprometidos con sus comunidades.

Las clases comenzaron en noviembre de 1999 con unos 1.900 jóvenes. Hasta hoy, no se pide a los alumnos ningún dinero en concepto de tasas académicas, ni se les cobra por el alojamiento, la comida, el uniforme, ni los libros. Únicas condiciones: proceder de entornos humildes y comprometerse a regresar a sus comunidades originarias una vez concluidos los estudios.

“Nuestro trabajo apunta básicamente a fortalecer su compromiso social con su comunidad. Lo que nos interesa es que vayan a esos mismos lugares de los que ellos mismos proceden”, afirma Castilla en la sede central de la ELAM, a las afueras de La Habana.

En el extenso complejo que en su día ocupó una escuela para marinos de guerra, estudian y se alojan unos 3.300 alumnos de primer y segundo curso. Durante los cuatro años restantes, los estudiantes se reparten por el resto de universidades de la isla caribeña.

La vicerrectora explicó que el 75 por ciento de sus alumnos son hijos de obreros y campesinos. La selección de estudiantes se realiza a través de las embajadas de Cuba, después de ser propuestos por líderes comunitarios, movimientos sociales, partidos de izquierda o incluso iglesias y grupos religiosos.

Según Castilla, el programa está financiado por las arcas del Estado socialista, como una manera de “saldar una deuda que Cuba tiene con la humanidad y con los países hermanos”. “A pesar de las limitaciones económicas que hemos tenido en todos estos años de revolución, nunca hemos estado solos. La mayor riqueza de nuestro país son los recursos humanos, y por eso ayudamos de manera solidaria a aquellos países que lo necesiten”.

La doctora hace referencia por ejemplo a que 742 graduados y estudiantes de últimos cursos de la ELAM prestan asistencia en Haití a las víctimas del devastador terremoto del 12 de enero.

Pero con todo, el centro no ha estado exento de críticas. “Hubo una gran resistencia por parte de los Colegios Médicos de algunos países, sobre todo en los primeros momentos. Incluso, gobiernos no reconocían presencia de jóvenes aquí. Pero en la medida en que han visto hacia dónde van los egresados y dónde están ejerciendo, ha disminuido esa resistencia”, afirma.

Edwin Reyes, alumno de segundo curso, procede de Río San Juan, en el sur de Nicaragua, una localidad eminentemente agraria de unos 6.000 habitantes que, según dice, comparte tres médicos junto con otras 17 comunidades vecinas.

“Allá los médicos llegan, pero a las dos semanas o al mes se quieren regresar, porque ellos no están acostumbrados a ese tipo de vida”, asegura el joven de 22 años, quien llegó a la ELAM a través de una convocatoria efectuada por la juventud sandinista.

También su compañero de clase Hermann Hoffman afirma que en muchas regiones de Brasil hay un déficit de profesionales de la salud, pese a que el país es una de las mayores potencias económicas del continente y registra grandes avances en investigación médica.

“Hay comunidades lejanas al sur y norte del país a las que los médicos no llegan. Los médicos que se gradúan prefieren trabajar en las capitales, en los grandes hospitales”, dice el estudiante de una aldea próxima a San Salvador de Bahía, quien afirma que en Cuba se les enseña que “la medicina no puede ser un comercio y el paciente no puede ser un cliente”.

Castilla asegura que la gran mayoría de graduados han regresado a sus lugares de origen, aunque no todos. En países como Honduras, Brasil, México o Argentina, los jóvenes han tenido que luchar para que sus títulos sean revalidados. Según la vicerrectora, algunos tiraron la toalla después de años sin poder ejercer y se fueron a España, donde se les reconoce el diploma sin grandes problemas.

Pero la ELAM consta de un reconocimiento cada vez mayor por parte de universidades, colegios médicos y gobiernos. Incluso en Estados Unidos, país con 34 graduados por la ELAM y 113 estudiantes en el actual curso académico. Pese a la rivalidad política entre La Habana y Washington, la ELAM es ya un centro acreditado por la junta médica de California y también ha presentado una solicitud de reconocimiento ante la de Nueva York.. dpa

 

Comentarios

3.abr.2010 02:46 pm
golfredo enrique gonzalez dijo:

oye yo quiero estudial allà como hago soy de venezuela.

 

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