Internacionales

12.nov.2009 / 10:24 am / Haga un comentario

Cuba Debate.- José Alberto Mujica Cordano, actual candidato a la presidencia de Uruguay por el Frente Amplio, está ligado a la historia de su pueblo. Fue miembro del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros entre los años 60 y 70, luego senador de la república Oriental del Uruguay, siempre luchador incansable por la justicia.

Estas son algunas de sus confesiones personales, que una mañana de febrero de 2005 revelara al equipo de periodistas cubanos que asistía a la toma de posesión de Tabaré Vázquez, aquel acontecimiento que protagonizó el pueblo uruguayo.

En su humilde casa de las afueras de Montevideo, nos recibía en el verano sudamericano junto a Lucía Topolansky, senadora y dirigente histórica del Movimiento de Participación Popular, y sencillamente, su mujer de los sueños y de la vida. Aquí les van entonces, trozos de las revelaciones de un hombre grande.

“Lucía no es una guacha tierna, dice Pepe Mujica y recuerda que ya son una pareja vieja. Y cuando digo vieja hablo de una relación madura, respetuosa. Lucía me banca las excentricidades que yo tengo y yo casi le banco algunas que tiene ella. Eso es muy difícil de encontrar. Estamos juntos desde que salimos de la cana. Pila de cosas que hice no las hubiera bancado sino hubiese estado Lucía.

“Ella estuvo muchos años presa y yo también, y hay un montón de bagatelas de la vida por las que la gente se complica, y para nosotros no existen. Si hay comida bien y si no, ni pelota. Si la casa está limpia bien, y si no, no importa”, dijo.

Pepe Mujica asegura que habían quedado solos, absolutamente solos y sintieron el peligro, ese de cuando la muerte anda en la vuelta, y necesita un punto de descarga. “El amor en esas condiciones es como un refugio. Cosa curiosa. La guerra y el amor andan emparentados. ¡Qué barbaridad estoy diciendo!”, añade.

A los catorce años estuvo en una celda en la desaparecida cárcel montevideana de Punta Carretas, contó a la televisora uruguaya Canal 10. “Me comí un montón de años de cana y dos horas después que salí de allí, estaba militando.”

Hoy Pepe Mujica considera que hay que utilizar mejor la capacidad ociosa de su país y administrar eficientemente los recursos. “El Uruguay es un país donde se ha despilfarrado mucho. Nosotros tenemos una conciencia bastante estatista en el peor sentido del término. Le pedimos todo y tratamos de sacarle todo, pero después no asumimos las responsabilidades que ello implica. No nos damos cuenta de que el estado somos nosotros en definitiva”.

Su propia vida habla de una conducta. Lo expresa orgulloso, no esconde las llagas ni las palabras: “Tener ética significa entender que cada peso público lo ha sudado la gente, y que los gobiernos y los estados no deciden la riqueza del espíritu santo, ni de los dioses, sino que son los pueblos y que por lo tanto ese valor es más sagrado que el valor privado que cada uno puede tener”.

Y añade: “Nuestra resistencia tiene que ser como la de las cañas que se doblan contra el suelo, pero aguantan. Hemos estado jodidos y divididos los latinoamericanos, en un mundo que se va estrechando, en el que nadie puede andar solo, y nadie debe darse el lujo de andar solo. Y aprovechar este viento de cambios que se están dando, cambios si se quieren relativos, cambios que se van por camino que no estaban previstos”.

Aquella pregunta resultaba inevitable, era parte de una euforia que irradiaban todos los rincones de Montevideo convertidos en banderas y en abrazos: ¿Qué significó para usted que en más de 170 años por primera vez la izquierda asuma la presidencia del Uruguay?

“Es una bruta responsabilidad. Los partidos del Uruguay deben ser de los más viejos que hay en Occidente, lo que también le da una peculiaridad al Uruguay. No se debe caer en menospreciarlo desde el punto de vista político. Nunca fueron partidos en el sentido europeo, por eso han logrado vivir tanto, siempre fueron Frentes. Siempre tuvieron una izquierda, un centro y una derecha en el mismo conglomerado y uno no sabe cómo pero esta y eso caminaba, unidos por una tradición y eso les dio mucho resultado. Pero también nos enseñó a nosotros. ¿Dónde vieron usted una izquierda que tenga tanta diversidad y que marche junta? Uno de los problemas de la izquierda es la tendencia a la atomización.

-¿Qué sintió cuándo el pasado 15 de febrero pasó revista al Batallón Florida, el mismo que lo apresó hace años atrás?

-Que a veces la imaginación de los novelistas es corta porque yo nunca me lo hubiera pensado, pero en la vida se dio así. La vida es parturienta, oíste. Nadie lo buscó, nadie lo pensó, nadie lo premeditó, pero se dio así, una consecuencia. Yo soy antiformal y no creo mucho en toda esa parafernalia que inventaron los hombres. Llega un momento que le llega el fierro a cualquiera. Uno siente que el bichito de la emoción le camina también por dentro, uno no se quiere dejarse dominar pero también le entra y no pude dejar de recordar a una pila de gente que ya no está. La vida nos dio muchos regalos.

 

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