Internacionales

17.nov.2009 / 08:56 pm / Haga un comentario

ABN.- Más de 50 partidos socialistas de 30 países, los cuales se reunirán en Caracas en el Primer Encuentro Internacional de Partidos de Izquierda, condenarán la instalación de siete bases militares de Estados Unidos (EEUU) en territorio neogranadino, acuerdo ya suscrito y que representa una amenaza contra Venezuela y el resto de las naciones latinoamericanas.

La cumbre, a celebrarse entre el jueves 19 y el viernes 20 de noviembre en Caracas, ha sido organizada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) para debatir entre otros aspectos de la vida política, lo relativo a las bases militares estadounidenses en Colombia.

Tal alianza ha levantado la voz de los gobiernos y pueblos libres de Latinoamérica, pues con dicho convenio el imperio norteamericano pretende ampliar su poder sobre naciones de la región, que no están dispuestos a perder su Soberanía, como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba, entre otros.

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, ha venido advirtiendo en cuanto al peligro guerrerista que se cierne sobre la región, en cuyo caso ha llamado en innumerables oportunidades a la conciencia y a la paz, para evitar que esta intromisión afecte la vida de los pueblos latinoamericanos.

“Nuestra Patria hoy es libre y la defenderemos con la vida. Venezuela nunca más volverá a ser colonia de nadie: nunca más estará de rodillas frente a invasor o imperio alguno. Y nuestra Fuerza Armada Bolivariana, el pueblo en armas como un todo, es y tiene que seguir siendo el garante por excelencia de la paz bolivariana: la paz verdadera”, escribió en sus Líneas de Chávez del domingo 15 de noviembre, titulada Si quieres la paz, prepárate para la guerra.

Luego en sus declaraciones, durante su acto de votación para escoger los delegados y delegadas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), dijo: “No hay negociación posible si está amenazada la Soberanía. La única solución para que Venezuela y Colombia retomen el diálogo es que Estados Unidos desista de la instalación de las siete bases militares en territorio neogranadino”.

“Estados Unidos, si quiere soluciones prácticas, retire las bases yanquis de Colombia y libere a ese pueblo hermano, libere a la hermana y querida Colombia”, resaltó, en referencia a la propuesta de un vocero del Departamento de Estado norteamericano, Ian Kelly, de ofrecerse como ‘mediador’ entre las partes.

Reiteró que Venezuela no aceptará la mediación de terceros países, y menos de la administración de Barack Obama: “Ese ofrecimiento no es más que otra prueba del cinismo del Gobierno norteamericano”. Asimismo, el presidente Chávez criticó la actitud asumida por sectores contrarrevolucionarios, que aplauden y celebran la instalación de estas bases norteamericanas, a los que calificó como una oposición apátrida.

Indicó que “no queremos guerras, las guerras nuestras, las que estamos librando, son contra el hambre, contra la miseria, contra la inseguridad, contra la delincuencia, el crimen, el narcotráfico, esa es la guerra, por la justicia social, por la vida de un pueblo”.

“De nosotros no depende la guerra, la guerra depende de las decisiones que tomarán ellos, pero acá estará el pueblo preparado para defender a su patria”, enfatizó.

Sobre el particular, la miembro de la Dirección Nacional del PSUV, Vanessa Davies expresó: “Nosotros somos un país asediado y agredido por Estados Unidos que utiliza a Colombia para esa agresión”.

Agregó que “se nos quiere presentar como agresores, porque sabemos que hay intereses nacionales que se están prestando para estas jugarretas, no precisamente contra el comandante Chávez sino contra Venezuela”.

Davies destacó la unidad integral en defensa de la Patria y del liderazgo del presidente Chávez, que deben mantener los venezolanos.

Paralelamente, la Organización Mundial de Jóvenes y Estudiantes del Sur-Sur prepara varias protestas pacificas en las distintas embajadas de los Estados Unidos en diferentes países del mundo.

El secretario mundial de la organización Sur-Sur, Carlos Sierra, precisó: “Estados Unidos es una amenaza latente para la soberanía de los pueblos del Sur instalando bases militares destinadas a fomentar guerras y robar los recursos naturales”.

Señaló: “Nosotros los Jóvenes de los países del Sur no permitiremos que se vulnere nuestras soberanías, estaremos luchando junto a nuestros pueblos para defender nuestra patria aunque nos cueste la vida, hacemos el llamado a estar alertas y movilizados en contra de las bases de muerte de EEUU”.

Sierra informó que los Jóvenes del mundo están organizando Bases por la Paz en unos 28 países, y movilizaciones de protestas pacíficas en los continentes del África, Asia, Oceanía y Latinoamérica.

Por su parte, Mhinmarc Kout de la Juventud de la Argelia denunció que el Pentágono está fortaleciendo bases militares para el control del África, y los países del Alba, utilizando a países como Colombia, Israel y otros de la región para buscar arremeter y saquear los recursos naturales de nuestros pueblos

En Venezuela, mientras tanto se promueve la paz, la integración y la solidaridad como valores propios de la Revolución Bolivariana, para ello el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) continuará instalando las Bases de Paz dentro y fuera del territorio nacional, donde se divulga el pensamiento pacifista, a través de foros, talleres y charlas.

Recientemente, el ministro del Poder Popular para el Comercio, Eduardo Samán, afirmó que la instalación de las bases militares en territorio colombiano y la permisividad del gobierno de Álvaro Uribe mantiene con el gobierno de Estados Unidos representan una grave amenaza para la estabilidad democrática de Venezuela, además de ir en detrimento de las relaciones comerciales y económicas con la nación neogranadina.

Sostuvo que cuando las relaciones entre dos países vecinos se ven amenazadas por la seguridad y la estabilidad de un país y de toda una región, de la misma manera, los distintos sectores económicos se ven afectados, lo que arroja como resultado el perjuicio de la nación que representa una amenaza contra los demás pueblos, en este caso, Colombia.

A juicio del embajador de Venezuela en EEUU, Bernardo Álvarez, el acuerdo suscrito, entre los gobiernos de EEUU y Colombia para permitir la instalación de siete bases militares estadounidenses en territorio neogranadino ,tendrá consecuencias negativas en el hemisferio, considerando que dicha alianza expande una estrategia militarista que ha sido fuente de inestabilidad regional y que ha fracasado en sus objetivos declarados.

En sus recientes declaraciones indicó además que operaciones militares extraterritoriales, refugiados, combatientes armados, herbicidas, aumento de la producción y tráfico de drogas están afectando a países vecinos, como consecuencia de esta estrategia equivocada, generando una onda expansiva de problemas que sólo se agravarán con el convenio recientemente firmado.

“Contrario a lo que han tratado de presentar los portavoces del gobierno neogranadino, este acuerdo sigue generando gran preocupación en Sur América”, destacó.

Recordó que así lo expresaron 11 de 12 países en la cumbre presidencial extraordinaria que convocó la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) el pasado 28 de agosto (el único disidente fue Colombia), así como en la reunión de los ministros de Defensa y ministros de Relaciones Exteriores de Unasur realizada el 16 de septiembre de 2009.

El embajador Álvarez enfatizó que en ninguna de estas reuniones el gobierno de Colombia aceptó ofrecer garantías a los países de la región, en relación con el por qué las operaciones derivadas de este acuerdo no trascenderán, bajo ninguna forma, de las fronteras de Colombia.

Agregó que la vaguedad del articulado del acuerdo, finalmente hecho público días después de su firma, hace la mención a no interferir en asuntos internos de otros países, pero no excluye explícitamente la posibilidad de realizar operaciones de inteligencia de espectro regional o de actuar bajo la doctrina preventiva de Bush, si se considerara pertinente para la “seguridad nacional de Colombia”.

Indicó que, peor aún, hay nuevos elementos que salen a la luz pública y aumentan las preocupaciones sobre los verdaderos objetivos del acuerdo.

“Como por ejemplo, el documento que la Fuerza Aérea estadounidense presentó al Congreso en mayo de 2009, en el que ofrece una alarmante justificación para que se financie la expansión de la base colombiana de Palenquero que ofrece una oportunidad para llevar a cabo operaciones de espectro completo, alrededor de América del Sur”, dijo.

Asimismo, precisó que la mayor revelación del documento es la clara alusión a los objetivos políticos que serviría la base de Palanquero: “El desarrollo de este CSL (Localidad de Cooperación en Seguridad) nos da una oportunidad única para las operaciones del espectro completo de una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad están bajo amenaza constante por las insurgencias terroristas financiadas por el narcotráfico, los gobiernos anti estadounidenses”.

En este sentido, el embajador de Venezuela en EEUU, Bernardo Álvarez, apuntó que si los gobiernos de Colombia y Estados Unidos de verdad quisieran atender el complejo problema de la producción y tráfico de drogas, deberían apoyar estrategias integrales y multilaterales, que consideren los problemas de la pobreza y desigualdad en la región, las características del mercado de la droga, y las responsabilidades de los países consumidores.

Igualmente, dijo que insistir en combinar supuestas estrategias antidrogas con operaciones militares antisubversivas sólo seguirá agudizando el conflicto colombiano, extendiéndolo más fuera de sus fronteras.

“La experiencia de otros conflictos internos superados en la región demuestra que la solución para la única guerra civil que queda en el continente es la salida política y no militar. Lo que la región necesita es paz, no más guerras”, agregó.

Puntualizó que el acuerdo, heredado del gobierno de Bush, hará difícil para el gobierno de Obama impulsar una nueva relación con la región.

“Sin embargo, no es demasiado tarde. El presidente Barack Obama todavía podría romper con las políticas militaristas de su predecesor, políticas que utilizaron como pretexto, la guerra contra el terrorismo y la guerra contra las drogas para imponer en la región visiones que le son ajenas”, detalló.

Recalcó que este acuerdo que permite la instalación de bases militares estadounidenses en territorio colombiano, “quizás permita cumplir con algunos objetivos del Comando Sur de Estados Unidos en la región y puede que fortalezca en Colombia a los aliados del Pentágono, pero no contribuirá a la estabilidad, ni a la paz de Colombia, mucho menos del hemisferio”.

Este tema de las bases estadounidenses en Latinoamérica trascendió de tal forma, que distintos voceros del mundo han puesto de manifiesto sus opiniones, como es el caso del dirigente de la Corriente Marxista Internacional (CMI), Alan Woods, quien por estos días visita a Venezuela, invitado para debatir, en el foro Reformismo o Revolución, sobre distintos tópicos.

En una de sus intervenciones aseveró que la instalación de bases militares estadounidenses en Colombia es una agresión directa contra la soberanía de Venezuela.

“Ese es un claro acto de agresión que no tiene justificación. Todos sabemos que la función de estas bases no está relacionada con la lucha contra el narcotráfico, su norte es atentar contra una nación en concreto, que es Venezuela”, destacó.

Woods fustigó que otras naciones, junto a medios nacionales e internacionales, acusen al presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, de querer perpetuar una guerra.

Al respecto, sostuvo: “Todos los gobiernos deben defender su territorio contra acciones externas. Actualmente, los únicos agresores son la oligarquía reaccionaria de Colombia y los auténticos amos del territorio neogranadino, que están ubicados en la Casa Blanca y en el Pentágono”.

Añadió que el pueblo tiene derecho de proteger su Soberanía, ante posibles ataques, “los que quieren destruir la Revolución son los que anhelan una guerra; son los mismo que generaron el golpe de abril de 2002 en este país”.

El dirigente marxista acentuó: “No se puede hacer revolución a medias, o acabamos con la oligarquía de una vez por todas o tarde o temprano terminarán con nosotros”.

 

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