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5.mar.2014 / 07:59 am / Haga un comentario

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 Un hombre que supo combinar el pensamiento político y filosófico con lo pragmático. Con sus ideales bolivarianos, zamoranos, robinsonianos, enseñado por ese gran maestro José Esteban Ruíz Guevara, que lo incursionó a la brillante carrera militar, además de esa sensibilidad humana y su convicción inquebrantable por la justicia social, tocó la conciencia de cada mujer, de cada hombre; un pueblo que reprimido por imperio y cansado de tanta pobreza despertó un 27 de Febrero de 1989, y renace aquel 4 de Febrero de 1992, durante la insurrección cívico-militar liderado por el entonces, teniente-coronel Hugo Chávez Frías, que con una actitud valiente pronunció 169 palabras y entró así por primera vez en la historia de Venezuela, brindándole esperanza a todo el país con un “Por Ahora”, rebelándose en contra de un orden político corrupto, imperialista y puntofijista.

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Esta actitud valiente lo condujo a permanecer tras los barrotes durante dos años, pero a pesar de ello Hugo Chávez no perdió las fuerzas, sentía que se elevaba un horizonte ansioso de pueblos libres y que había que apresurar la marcha, se anunciaba entonces el amanecer y el nacimiento de un nuevo tiempo, que llegó años más tarde (2 de Febrero de 1999), pues, “todo lo que va a ocurrir debajo del sol, tiene su hora. ¡Llegó la hora de la resurrección de la Patria de Simón Bolívar!”, exclamó el líder revolucionario este día, durante la toma de posesión, jurando ante un pueblo el impulso de las transformaciones democráticas necesarias.

Fueron tantas las batallas y duras las circunstancias, como la del 11, 12 y 13 de abril de 2002, marcado por un golpe de Estado engendrado desde el llamado a paro laboral convocado por la Federación de Cámaras, en el que grupos opositores fracasaron en su intento por destituir de su cargo al Primer Mandatario Nacional, Hugo Chávez, quien volvió la madrugada del 13 arropado al calor de su pueblo amado. No obstante, las apetencias políticas de este grupo derecha insiste con un golpe Petrolero el 2 de diciembre del mismo año, pero el Comandante Chávez no se rindió, mantuvo siempre presente aquella frase de Simón Bolívar: “Echemos el miedo a la espalda y Salvemos a la Patria”.

“Es un hombre que supo romper los cercos y anillos por su trato llano, directo, Chávez está hecho de una manera que es muy difícil de cambiar. No lo doblegó la derrota del 4 de febrero, ni el golpe del 11 de abril”, expresó en una oportunidad el político y periodista José Vicente Rangel.

Pero Chávez nunca estuvo solo, el pueblo lo acompañó siempre, el mismo pueblo que hoy junto al presidente Nicolás Maduro, enarbola las banderas de nuestra Patria querida.

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Hoy, 5 de marzo, se cumple el primer año de la siembra de nuestro Gigante Hugo Chávez, de ese amigo, de ese hermano, de ese hijo, de ese padre, de ese abuelo, de ese soldado, y de ese presidente-fundador de nuestro partido glorioso: Partido Socialista Unido de Venezuela.

Se nos fue físicamente. Su partida dejó en todos los rincones del país, una tristeza imborrable, pero también nos dejó una Patria Libre y Soberana, en la que podemos dar hoy lecciones de igualdad y justicia social, lecciones aprendida por este gran pedagogo, nuestro Chávez. Ahora lo visualizamos en cada vivienda digna, en cada centro de salud, en cada escuela, en cada Misión, en cada llanura y su canto, en cada sonrisa de nuestros adultos mayores y nuestros niños.

Su nobleza y su firmeza cruzó las fronteras y colmó de enseñanzas a todo un país, un continente y el mundo entero, los mismos pueblos que hoy agradecen eternamente y con fervor patrio a nuestro Líder Supremo, la cristalización del proyecto bolivariano, afirmando que nunca más regresarán al pasado, pues, hoy pueden gritar a los cuatro vientos: Somos Libres.

Siempre auténtico

Cómo olvidar su sonrisa, su ánimo, sus cuentos, su bailar, su canto llanero y sus anécdotas:

Viaje a Sabaneta. Allí tuvimos el placer de entrevistar a Flor Figueredo, amiga y vecina de este gran hombre. Narró cuando en una oportunidad “Tribilín” o “Huguito” -así le llamaron sus amigos y vecinos- llevó a su escuela 8 arañas que le dio su abuela Mamá Rosa para vender, cada una costaba una locha, pero como era tan enamorado regaló 4 de ellas y le faltaban 4 lochas. Fue corriendo a casa de Flor y le pidió que le regalara 4 lochas para llegar a casa con el dinero completo y así la abuela no lo regañara. Para ese momento Flor contaba con 2 lochas, las otras 2 tuvo que pedírselas a su madre para que Hugo llegara sonante y campante.

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Algo similar, nos contó su primo Marcos Chávez. Hugo era tan enamorado que la abuela le daba a vender la misma cantidad de arañas al hermano Adán Chávez y mientras Adán las traía casi todas de vuelta y Hugo llegaba sin nada. No se sabía si las vendía realmente o las regalaba.

Marcos Chávez / Foto: Prensa PSUV

Marcos Chávez / Foto: Prensa PSUV

Rafaela de Guedes, vecina y amiga del Comandante Supremo, Hugo Chávez, nos cuenta cuando en los años 1966-1967 conoció a Huguito, año en que se fue de Sabanetas a Barinas a cursar estudios de bachillerato. Relata que era un muchacho tranquilo, que le gustaba jugar chapitas (peculiar juego de la época con palos de madera) con los amigos de la zona.

Rafaela de Guedes / Foto: Prensa PSUV

Rafaela de Guedes / Foto: Prensa PSUV

 

Recuerda cuando se fue a cursar estudios en la Academia Militar el 8 de agosto 1971, pero todos los meses de diciembre volvía e invitaba a la señora Rafaela a limpiar la plaza Rodríguez Domínguez, allí “pintaba unos dibujos bien bonitos, todos los años lo hacía”, cuenta Rafaela.

Comenta que cuando el 4F privan de libertad al Comandante, ella no tenía el valor de ir a visitarlo, decía que verlo en esa situación la debilitaría y se iría en llanto. Sin embargo, ella le escribía cartas y él enviaba tarjetas, en una de ellas redactó:

Rafaela:¡¡Cuántos recuerdos!!

 Saludos inmensos a Rafael y a todos los muchachos.

 Aquí vamos amiga mía, en esta carga definitiva por la Patria que se nos perdió en el camino, como aquel busto de Rodríguez Domínguez, aquel que algún día volverá.

 ¡¡Por Ahora!! Hugo Chávez Frías

Yare 18 junio 92.

 

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Para el año 1994 cuando regresó, Rafaela junto a su madre Elena Frías y demás vecinos, le prepararon una bienvenida a Huguito. Al verlo, fue inevitable que no brotara una lágrima de sus ojos, lo abrazó muy fuerte, Chávez le hablaba, pero ella no le entendía, no paraba de llorar, la emoción invadió sus entrañas.

Ya siendo presidente, rememora cuando un 31 de diciembre, sin mucho ánimo para arreglarse, se sienta en el porche de su casa y su hija le comenta que vio un señor con sombrero grande entrar a la casa de una vecina (la señora Mercedes), sin saber de quién se trataba, comenta: “Debe ser un invitado de la fiesta de la vecina”. Cuando de pronto ve salir al señor, que se aproximaba, enfoca su mirada y dice “ese es Huguito”, al momento de él escucharla dice: “Me descubrieron”.

Al entrar a su casa abrió sus brazos y dijo: “No soy el presidente, soy el amigo”. Una hora bastó para compartir un momento agradable con este gran hombre. A continuación un diálogo de esa noche, basado en una anécdota que relata Rafaela:

Chávez: Rafa, tengo que contarte algo.

Trataron de escaparse de la gente para hablar a solas y no lo lograron.

Tuvo que contarle delante de algunos amigos.

Chávez: Rafa, ¿recuerdas cuándo se te perdieron las morrocoyas?.

Rafaela: ¡Claro que recuerdo!, me ayudaste a buscarlas todo el día y no aparecían.

Chávez: Sí, no aparecía. ¿Sabes qué pasó con ellas…? -Risas- Yo me las robé para comérnoslas.

Rafaela sorprendida, no paraba de reír le señaló la salida de casa

Rafaela: “Te me vas de mi casa”.

Hugo, muerto de risa

Chávez: Rafa, hicimos un pastel y estaba bien bueno.

Rafaela: Ay Hugo, que malo.

 

Momento en que Hugo Chávez le cuenta sobre sus morrocoyas a Rafaela de Guedes

Momento en que Hugo Chávez le cuenta sobre sus morrocoyas a Rafaela de Guedes

Wladimir Ruíz Tirado, historiador y analista político, compartió desde muy pequeño con el Comandante Chávez, eran vecinos de la urbanización Rodríguez Domínguez de Barinas, estrecha amistad que inició con los juegos de chapitas y progresivamente a una relación política, producto de las lecturas y conversaciones entre un grupo de amigos y al padre de los hermanos Ruíz Tirado, José Esteban Ruíz Guevara, maestro y tutor político e intelectual de Hugo Chávez.

Ruíz, sonriente, recuerda una anécdota de muchachos, cuando él le envió a Chávez una misiva a la Academia Militar, que iba dirigida al “General en Jefe, Hugo Chávez Frías”.

Todos los cadetes realizaron entonces una formación para recibir sus correspondencias, el superior, a quien le concernió hacer la entrega de las cartas, lo llama tal y como dice en la epístola: “General en Jefe, Hugo Chávez Frías”, por supuesto, no le tocó otra opción más que recibirla, pero trajo consigo un castigo por usurpación de jerarquía, le quitaron la salida del fin de semana. Pero después contó que la había pasado muy bien, porque se dedicó a estudiar.

El historiador describe que se trataba de unos juegos de la época de juventud en proceso de formación, y que al mismo tiempo iba ligada al desconocimiento de los castigos y las sanciones por una cuestión de esa naturaleza. Sin embargo, paradójicamente Hugo Chávez más adelante ascendió a General en Jefe del Ejército de Venezuela.

 

Wladimir Ruíz Tirado / Foto: Prensa PSUV

Wladimir Ruíz Tirado / Foto: Prensa PSUV

 

Prensa PSUV

 

 

 

 

 

 

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