Nacionales

13.jun.2016 / 01:55 pm / Haga un comentario

Tras la derrota en la Organización de Estados Americanos (OEA), la oposición busca “encender las calles” para dar curso ante de fin de mes a la solicitud de Almagro de aplicar la Carta Democrática a Venezuela. La manipulación y tergiversación de la información sobre el nuevo sistema de distribución de alimentos forma parte del plan para “prender la mecha”

Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, son estructuras nuevas que se han creado a fin de combatir el bachaqueo y otras desviaciones (escasez inducida, especulación, acaparamiento) ocasionados por la agresión multifactorial a la que es sometida el pueblo venezolano con un fin político: derrocar al Gobierno Bolivariano.

Si bien es cierto que en las redes sociales, algunas personas han expresado su malestar o han realizado denuncias sobre algunas deficiencias en el sistema, que tienen que ver especialmente con el retraso en la entrega de víveres, también es cierto que Freddy Bernal, jefe del Centro de Control y Mando del Estado Mayor para los Clap, ha señalado que el sistema está en construcción.

En su cuenta en la red social tuiter, Bernal explicó recientemente : Desde el exterior, articulado con factores políticos fascistas y con apoyo de mafias de extracción aplican un Bloqueo Económico contra Venezuela. Con este bloqueo quieren generar una explosión social para derrocar al Gobierno y eliminar la Revolución Bolivariana. Por esta razón el presidente Nicolás Maduro creó una nueva forma de organización los Clap, estamos en esa construcción”.

De igual modo, durante una actividad realizada este sábado, en una actividad en la parroquia Sucre,al oeste de Caracas, donde se distribuyeron unas 4.5 toneladas de alimentos para más de 600 abuelos, según reportes de prensa, Bernal explicó que los “Clap no son sólo para repartir bolsas de comida,

son un instrumento con el Poder Popular para combatir la especulación, acaparamiento y mafias que están exprimiendo al pueblo”.

A medida que se consolide este sistema y se observen los resultados, de seguro como en toda construcción habrá que hacer reacomodos y reajustes para garantizar su perfectibilidad a objeto de satisfacer a todos los sectores que lo requieran.

Sin embargo, la resolución emanada el pasado 1 de junio desde el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), que respaldó el diálogo entre los actores políticos y la no injerencia en los asuntos internos del Estado venezolano, echó por tierra las aspiraciones de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de aislar política y diplomáticamente a Venezuela a fin de facilitar las condiciones que allanen el camino a una intervención extranjera. Aún así la amenaza continúa. Las reacciones de la oposición venezolana y la derecha hemisférica apuntan a continuar la presión sobre la OEA utilizando a su Secretario General Luis Almagro, para aplicar la Carta democrática Interamericana.Y la violencia es una de las herramientas que tienen previstas, sólo basta ver sus reacciones ante la declaración del Consejo Permanente de la OEA.

La vocería oficial de la MUD, habla de caos, muertos, estallido social, hambruna, si no se aplica la Carta Democrática a país. No es casual entonces que a diario se lleven a cabo escaramuzas, situaciones irregulares, en distintos puntos del territorio nacional provocadas y alentadas por activistas o mercenarios contratados por la contrarrevolución como han denunciado autoridades regionales y nacionales. En este sentido, y tras las “protestas” producidas el pasado jueves en el centro de Caracas, en un área cercana al perímetro de seguridad del mismo Palacio de Miraflores, el jefe de Gobierno del Distrito Capital, Daniel Aponte, denunció que algunos medios de comunicación privados desarrollan una campaña de descrédito contra los Clap.

“El día de ayer pudimos observar acciones que podrían ir hasta el Palacio de Miraflores coordinada por gente de Bandera Roja y personas que no viven en la ciudad de Caracas, así como estudiantes de algunas universidades privadas fuera de la ciudad que vinieron a boicotear un proceso”, resaltó Aponte al tiempo que aseveró que los Clap se fortalecerán con la participación de empresarios que quieran sumarse.
LA CAMPAÑA DE LA OPOSICIÓN: TOCOCLAP

No ha transcurrido mucho tiempo de la implementación de los Clap, pero ya la oposición apuesta por su fracaso. María Corina Machado, Henry Ramos Allup, Henrique Capriles Radonski, activistas de Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP); Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio); Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras); señalan que la medida traerá más bachaqueo, más escasez y llaman a la gente prácticamente a “rebelarse” contra esta “imposición”, en lo que puede considerarse una convocatoria al saqueo selectivo.

Analistas del academicismo burgués, dicen que el Presidente Maduro ha creado con un “apartheid” con la comida para “manipular a los venezolanos”. “Esta propuesta del gobierno nacional es una manera que se puede interpretar como ‘si controlas la comida entonces controlas al pueblo’. Excluir a un sector social con algo tal delicado como es la adquisición de alimentos puede llegar a tener hasta características ‘genocidas”, aseguró Magaly Huggins, profesora del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela (Cendes) una entrevista a El Nacional Web.

El 3 de junio, la cadena británica BBC Mundo, publicó un reportaje en su página web titulado: “¿Qué son los polémicos CLAP?, el sistema paralelo de distribución de alimentos del gobierno de Venezuela”, donde de antemano los califica como algo no claro, que genera discusión. Por tanto la campaña Todos Contra los Clap (TocoClap), toma carácter internacional.

Y es que la palabra “hambre” aparece nuevamente en publicaciones, noticieros, radios de los consorcios de la oligarquía mediática transnacional para hablar de Venezuela, olvidando que el plan para la erradicación del hambre y la pobreza la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), lleva el nombre de Hugo Chávez, como reconocimiento a los esfuerzos de al Venezuela Bolivariana en su combate contra el hambre y la desnutrición.
NUEVAS MODALIDADES

Prosiguiendo el guión del golpe continuado, la retórica de la derecha se empeña en comparar el actual escenario con los meses que antecedieron la rebelión popular de 1989, conocida como El Caracazo. En 2015, el entonces jefe del Comando Sur de EE.UU, general John Kelly, advirtió que su país no necesitaba traer marines a Venezuela porque “el país está cerca del colapso y de implosionar debido a la triste (sic) situación económica”, era inducir un “estallido social” de dimensiones nefastas. Luego, en 2016, su sucesor, el almirante Kurt Tidd, un militar especialista en “métodos diplomáticos”, ha ratificado su “disposición” de llevar “ayuda humanitaria” a aquel país que la necesitara.

Las estrategias de la contrarrevolución han mutado y aparece el término “microestallido” o micro caracazos. La ONG, financiada desde Washington, denominada Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), y otras instancias de “investigación” de la oposición, hacen un conteo a diario de los “conatos de saqueos” que en muchos casos no hay cómo comprobar, así que cualquier situación irregular es calificada como intento de saqueo.

En la actualidad además se está produciendo una nueva forma de saqueo: el de gandolas y camiones para evitar que la comida llegue a su destino y generar desabastecimiento.

A menudo se incendian las redes sociales con información de saqueos de gandolas o camiones, accidentados en pequeñas poblaciones del interior , incluso de lanchas pesqueras, y obedece a una modalidad que se concentra en los microespacios.

Han pasado de lo macro a lo micro, territorializando el área de conflictos; ya no buscan sólo “prender” Caracas; la perturbación se enfila a zonas periurbanas, a pequeñas poblaciones, y a las carreteras. Se busca neurotizar a ciertos sectores de la sociedad para iniciar una serie de conflictos que sirvan de excusa para acusar a Venezuela como un Estado represor y violador de los derechos humanos.

Debe darse un proceso de revisión para mejorar el funcionamiento de los Clap, pero sin duda la feroz campaña con métodos de propaganda fascista en su contra tiene como propósito aumentar la desconfianza y las dudas de la población en cuanto a la distribución de los alimentos para incitar al caos y a la violencia.

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