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30.sep.2012 / 06:50 pm / 1 Comentario

Las encuestas de Hinterlaces muestran una fotografía del país con dos escenarios: en el primero, el presidente Hugo Chávez gana las elecciones del 7 de octubre, y en el segundo… Chávez también gana las elecciones del 7 de octubre. En otras palabras, los últimos datos recabados por la empresa de opinión indican que el Jefe del Estado vencerá en los comicios que se efectuarán dentro de siete días. Lo que está en discusión es la brecha con la que aventajará a su contendor, Henrique Capriles.

El Jefe del Estado triunfará por una diferencia que varía entre 2 millones y 2 millones de votos; que sea una cifra u otra dependerá de la movilización de las electoras y los electores, tal como lo explica el presidente de Hinterlaces, Oscar Schemel, en conversación con el Correo del Orinoco.

-¿No hay marcha atrás en esto que describe?

-Difícilmente el Presidente pierda las elecciones. Los escenarios que tenemos nosotros para el 7 de octubre nos señalan una victoria del presidente Chávez que puede ser de entre 9% y 12% o entre 15% y 18%, dependiendo de la participación.

Schemel evalúa que si el chavismo logra movilizar con ímpetu a los sectores populares “la brecha va a ser amplia”. De no ser así, “igual gana, pero con un margen menor. Esos son los dos escenarios que hemos diseñado hasta el día de hoy”.

A una semana de los comicios “es muy difícil” que eso cambie.

El mejor escenario para el chavismo “es una derrota contundente, que evite la posibilidad de que algunos sectores de la ultraderecha venezolana y conspiradora cante fraude el 7 de octubre”, precisó.

-¿Con estos escenarios rompería el chavismo su base tradicional?

-Ampliaría su base social de apoyo. Además, hay un crecimiento de la población electoral. Pero después del 7 de octubre el reto del chavismo es ampliar su base social de apoyo.

Tendencia estable

Durante todo este año la tendencia de ambas candidaturas se ha mantenido bastante estable, señala Schemel: Chávez ha tenido un promedio de 50% de la intención de voto, y Capriles ha estado entre 32% y 33%.

-¿Este es el voto histórico de la oposición o está por debajo?

-Es el voto histórico, es la base social y electoral de apoyo tradicional de la oposición. De hecho, el voto duro de la oposición está muy cercano a 30%. El voto duro del presidente Chávez ha estado por encima de 40%.

El concepto “voto duro” involucra a personas que dicen que van a sufragar, y que lo harán por su candidato preferido independientemente de cualquier acontecimiento.

“Hasta ahora la mayoría del voto que respalda a Capriles es un voto contra Chávez, es un voto castigo. Por eso la dificultad que ha tenido la oposición en convertirse en alternativa, porque hasta hoy ha recogido el antichavismo”, expuso.

-¿Por qué la oposición no ha logrado avanzar?

-En primer lugar porque hay una subvaloración, desestimación, ignorancia y negación de los cambios culturales que han ocurrido en el país en las últimas dos décadas. Además, hay subestimación y rechazo a lo que significa el chavismo como hecho político y social. El chavismo se ha convertido en una comunidad emocional, pero también en una cultura política popular y una identidad de clases.

-¿La oposición no entiende eso?

-Quizá por su propia impotencia reduce este proceso de cambios a un problema de gestión, a una relación clientelar, a la ignorancia de los pobres o a que las encuestas están vendidas. Eso le ha impedido comprender este proceso de cambios culturales y simbólicos.

-¿Pudo haber sido distinto con otro candidato?

-Esa ha sido una condición de la oposición.

-¿Puedo haber cambiado con otro candidato?

-No creo. Es una condición, y tiene que ver con esa subvaloración, desestimación, rechazo a todo lo que signifique o huela a chavista. Por eso digo que en primer lugar ha habido una incomprensión de ese fenómeno. En segundo lugar ha habido una interpretación clasista de ese fenómeno. El tema de la desigualdad no lo entienden; lo asocian solo a una condición material. Para ellos la pobreza se resuelve con empleo, pero la pobreza tiene una dimensión subjetiva, espiritual y emocional que ellos no han logrado sentir e interpretar por su propia condición de clase.

Schemel recuerda que lo más doloroso de la pobreza “es la mirada de desprecio”, algo que no se soluciona solamente en el ámbito material.

-¿Hay una mirada de desprecio de esa oposición venezolana?

-Sí. El proceso de cambios culturales ha sido más profundo y más acentuado en los sectores populares. Los sectores populares se sienten reivindicados, se sienten protagonistas de un proceso y se involucran activamente en la agenda pública. Además, hay una identidad de clase, hay una identificación con el modelo de inclusión. Gestión con aval.

El analista considera que la oposición, además, ha subestimado “la dimensión religiosa del liderazgo del presidente Chávez. Si el presidente Chávez fuera visto como un Presidente tendría problemas, porque la gestión ha tenido problemas. Pero a él lo perciben como un redentor”. Si eso se desprecia, no se puede confrontar su liderazgo con eficacia, reflexionó.

En la actualidad seis de cada 10 personas tienen una opinión positiva de la gestión, y eso influirá mucho en la votación del 7-O. “En esa valoración positiva de gestión, que tiene que ver mucho con los programas sociales, hay una evaluación emocional: Chávez es bueno, Chávez quiere a los pobres; Chávez me toma en cuenta, piensa en los pobres, es humanitario, tiene buenas intenciones, tiene un gran corazón”, describió.

-¿Por qué esos rasgos no se le atribuyen a Capriles?

-Hay incomprensión del fenómeno de los cambios culturales, hay desestimación del liderazgo religioso del presidente Chávez, hay en el fondo un desprecio por la condición popular, lo que implica mucha insenbilidad en el discurso. Si bien la oferta electoral de Capriles clona el modelo de inclusión y solo agrega como valor que lo va a hacer más eficiente, la campaña opositora ha sido muy fría. La oferta electoral es muy racional; ignora la dimensión subjetiva, emocional, de la condición popular. Eso tiene que ver con la incomprensión y con la condición de clase del candidato.

Schemel añade un factor adicional a la campaña del antichavismo: Desde que el Mandatario Nacional anunció su enfermedad “se movieron en un escenario en el que el Presidente no participaría”, e incluso llegaron a decir que no se comería las hallacas.

“Hasta el 1 de julio, el escenario que consideraba la oposición como más probable era el de una ausencia del presidente Chávez en el proceso electoral”, especificó.

-¿Qué consecuencias tuvo para la campaña opositora?

-Durante muchos meses no hubo mensaje, no hubo presencia, no posicionaron una oferta superior. Desde el triunfo de Capriles en las primarias hasta que se inició oficialmente la campaña la actividad del candidato estuvo concentrada en movilizaciones, recorridos y encuentros, pero sin mensaje. No hubo mensaje. En esa oportunidad dije que si bien Capriles no generaba rechazo, porque la gente percibía que no amenazaba el modelo de inclusión, finalmente no terminaba de convencer, porque era una especie de jardín sin flores.

-¿Usted mantiene eso al día de hoy, o floreó algo?

-Al final de la campaña hemos visto un candidato de la oposición con un mejor discurso, con un mensaje mejor estructurado, pero sigue careciendo de emocionabilidad, y las emociones son muy importantes en la campaña electoral. De hecho, en la campaña electoral el clima ha estado cargado de mucha emocionabilidad. Uno de los ingredientes que acentuó estas características ha sido la enfermedad del Presidente.

Schemel rememora que, cuando se supo que el Jefe del Estado estaba enfermo, “algunos analistas decían que los pueblos no seguían a sus líderes enfermos, y nosotros dijimos todo lo contrario: esto va a acentuar los lazos afectivos, esto va a hacer más emocional el tema electoral y político, y va a hiperpersonalizar el debate político”.

-¿Qué implicó esa hiperpersonalización para la campaña?

-Que durante muchos meses en este país solamente se habló de la pelvis del Presidente. Hubo una personalización en extremo del debate electoral.

Comunidad emocional

-Usted habla del chavismo como una comunidad emocional. ¿Es un fenómeno nuevo en el país, o existió con Acción Democrática en el pasado?

-Con AD existió, de hecho, una comunidad emocional y una identificación de clase, pero esta vez tiene parecidos hasta con una religión. Ya no es una identificación. Va más allá. Es un fervor casi religioso. Chávez, más que un Presidente, se ha convertido en un predicador, en un redentor. En el padre, el hermano, el marido. Esta es una comunidad emocional más profunda, mucho más intensa.

-Usted habla de un cambio en la cultura política

-Hay ingredientes racionales que han aparecido en la emergente cultura política popular. Hay una identificación con el modelo de inclusión, una afirmación de los valores democráticos y ciudadanos; hay una opción por la justicia, la igualdad y la participación. Es decir, hay una cultura política con ingredientes ideológicos que no habíamos visto en otra época. De hecho, ya el socialismo no genera ruido, no genera recelo. Claro, no se aborda como un nuevo modo de producción, o un nuevo modelo económico y social, sino más como una condición de la democracia, como una cualidad de la democracia. La democracia sigue siendo el valor fundamental para los venezolanos.

-Quién dice que va a votar por Chávez, ¿por qué está votando?

-Además de los lazos afectivos, que son muy poderosos y que se han venido acentuando, hay una relación clientelar, pero no como la conocíamos antes. Es ahora una relación de agradecimiento, que va más allá de la conveniencia, y estimula una identificación con el candidato basada en la lealtad y el agradecimiento. No es que me das, y me aprovecho y voto por otro. Esto ha originado una relación más afectiva, más religiosa, basada en valores como la lealtad y el agradecimiento.

-El comando de campaña opositor dice que la gente recibe los beneficios pero vota de otra manera.

-Antes los programas sociales eran simbólicamente clientelares. Podías escuchar programas con nombres como “programa de enriquecimiento nutricional de los sectores menos favorecidos”; ahora es En Amor Mayor, Hijos de Venezuela. Los programas sociales tienen una carga emocional y simbólica muy poderosa, que no se pierde con la entrega de un beneficio.

-¿Por qué cree que la oposición no ha logrado horadar allí?

-Porque la oposición tiene un discurso sin alma, muy racional, programático. Incluso, no logró presentar un modelo de inclusión superior como oferta electoral, sino que clonó el modelo de inclusión y solo prometió hacerlo más eficiente. El chavismo ha intentado no solamente acentuar los lazos afectivos que influyen mucho en el comportamiento electoral, sino que también está presentado logros, proyectos y promesas, y reposicionando al candidato de la oposición como una amenaza al modelo de inclusión.

Capriles como amenaza

-¿Ahora se ha visto a Capriles como amenaza? Antes usted decía que la población no veía a Capriles como amenaza.

-Ha crecido la percepción, o la duda, de que un eventual gobierno de Henrique Capriles podría significar la abolición de los programas sociales y de las conquistas sociales.

-¿A qué lo atribuye?

-El discurso sencillo, básico, de Henrique Capriles ha sido relativamente exitoso, porque ha logrado que la gente no lo perciba como una amenaza. Ha sido un discurso tan básico, sobre todo en la primera etapa de la campaña, que no generó recelos, pero tampoco generó respaldos. Se convirtió Capriles en un candidato potable.

-¿Es potable todavía?

-Hoy la acusación de que esconde un “paquete” neoliberal ha contaminado esa condición de potable, y cada vez más venezolanos lo perciben como una amenaza al modelo de inclusión. Eso ha sido, dentro de la estrategia oficial, muy acertado, porque de alguna manera pasó una etapa en la que la emoción era clave, y en esta etapa final de la campaña observamos que los contenidos racionales son más dominantes en los discursos de ambos candidatos. No solo es amor, sino también razones.

“Paquetazo” hizo dudar a los electores

-¿La denuncia del “paquetazo” sí golpeó?

-Sí golpeó, porque genera la duda. Si bien a lo mejor no genera la certeza, sí genera la duda y el temor, sobre todo en personas mayores de 40 años, porque son quienes más recuerdan los efectos de los “paquetes” neoliberales del pasado.

En cambio, los hechos inesperados que sucedieron, como el siniestro en Amuay, no vulneraron la candidatura bolivariana, ya que “fueron re significados” por el Gobierno y el Presidente. “Es la interpretación de los hechos y los significados que se le agregan lo que genera la angustia”, aclaró Schemel. “La lectura que hicieron los medios de estos eventos tenía como objetivo generar angustia, neurosis; dar la idea de que el país se está cayendo y de que la vida está amenazada”, pero no fue así “porque hubo intervención rápida, contundente, por parte del Gobierno Nacional que permitió crear la percepción de que el Ejecutivo estaba bajo control, y eso creó tranquilidad”.

El presidente de Hinterlaces refirió que la insistencia del Gobierno Nacional sobre “la restauración del modelo neoliberal” en caso de ganar Capriles también ha hecho dudar a más de uno. La memoria de El Caracazo está fresca.

Resultados tendrán un impacto en las regionales

-¿Qué impacto van a tener esos escenarios del 7-O en las elecciones regionales?

-En el escenario donde hay menor brecha, la oposición tiene la gran oportunidad de mantener el entusiasmo y las posibilidades de cara a las elecciones regionales. En 2004 nosotros le recomendamos a la oposición no ir al revocatorio, sino concentrarse en las regiones, porque ir al revocatorio en esas condiciones, con el desprestigio que tenía, era una locura. Además ya se veían signos de que la calidad de la gestión gubernamental estaba mejorando.

-Si la oposición mantiene el entusiasmo saldrá bien parada, dice usted. ¿Y para el chavismo?

-Tiene que comenzar a dar pruebas contundentes y creíbles de que inicia una etapa en la que la eficiencia es un reto fundamental. Las debilidades de la candidatura del presidente Chávez no vienen dadas por debilidades en su liderazgo o en su gestión, sino que están muy influenciadas por la ineficiencia en las gestiones de gobernadores y alcaldes. El chavismo tiene que comenzar a hacer una selección más acertada de sus candidatos.

Chávez gana la batalla por el voto juvenil

La batalla por el voto juvenil la gana Hugo Chávez, asegura el presidente de la encuestadora Hinterlaces, Oscar Schemel.

-Hay una disputa simbólica, electoral, por la juventud. ¿Quién cree que la gana?

-En este momento el Presidente supera a Capriles en el segmento de 18 a 24 años. Supera ampliamente a Capriles.

-¿Por qué?

-Por la condición, por la sensibilidad de los jóvenes. Los jóvenes se identifican mucho más con esos ideales de justicia, soberanía, independencia, respeto, reivindicación por la condición popular.

-¿Por qué no se sienten identificados con Capriles?

-Porque sigue siendo un discurso muy frío, muy racional. A Capriles le hace falta un discurso moral. No es que no sea moral, sino que necesita un discurso trascendente. La identificación con los líderes se basa mucho en cómo el elector siente que los valores del candidato son sus propios valores; que los valores y principios del candidato son también los míos; que yo siento que se identifica conmigo, me entiende y me interpreta. Esa identificación es clave para generar respaldos, y por supuesto, para generar decisión de voto. Ese discurso, en nuestra opinión, está ausente del mensaje del candidato de la oposición.

La oposición tendrá que repensarse luego del 7-O

Cualquiera de los dos escenarios electorales del 7-O que plantea el presidente de Hinterlaces, Oscar Schemel, obligará a la oposición a repensarse y renovarse.

“En cualquiera de los dos escenarios la oposición, el 8 de octubre, va a tener que repensarse y renovarse. Una de las cosas inmediatas que tiene que hacer es repensar el país, renovar sus herramientas teóricas y sus marcos de interpretación; entender que hay un nuevo país y que tienen que hacer esfuerzos por comprenderlo para lograr sintonizarse con esta nueva cultura política popular”, manifiesta.

-¿Puede sintonizarse con la nueva cultura popular?

-El modelo de inclusión muestra ya signos de agotamiento. La gente está reclamando más eficiencia; está reclamando atención también a sus expectativas y problemas personales. “Ya resolvimos el problema de los pobres. ¿Y mi problema?”, se preguntan. Ha habido una mejora en la calidad de la vida, y eso implica también un cambio en las expectativas.

Por consenso

Para Schemel, el chavismo debe pasar de la hegemonía por polarización a una hegemonía por consenso.

-¿Cómo sería?

-Tiene que ampliar la base social de apoyo. Tiene que comenzar a convencer a las clases medias, a los pequeños y medianos empresarios y emprendedores de que el modelo de inclusión también los favorece. Eso implica una desrradicalización de las políticas económicas, sobre todo.

-¿Por ejemplo?

-Una gran alianza con la empresa privada, con la empresa privada que entienda el modelo de inclusión y que esté dispuesta a participar. En conclusión, el chavismo tiene que decidirse a iniciar un proceso de renovación y reconstrucción de élites económicas e intelectuales. Una burguesía aliada. Aquí han surgido sectores económicos importantes, con mayor sensibilidad social, que han visto cómo se han presentado oportunidades en la Revolución Bolivariana que antes eran impensables, porque la burguesía tradicional nuestra es absolutamente excluyente. Se apropiaron de la renta petrolera y no le daban oportunidad a nadie.

-¿Y ahora?

-Ahora ha habido una dinamización de las posibilidades de emprendimiento, que ha generado una nueva clase económica que tiene mayor conciencia social.

Schemel no cree que toda la oposición sea de derecha, pero señala que la polarización “los ha contaminado”; esto, hasta el punto de ver a sectores progresistas y de izquierda “comprometidos en procesos que niegan su trayectoria y su visión de la sociedad” e incapaces de entender lo que significa el chavismo para Venezuela.

“Aunque el Presidente fuese derrotado el chavismo sigue siendo una fuerza social y política con la cual tendrán que sentarse a negociar y conversar”, opinó. Pero la oposición da a entender en su discurso “que un triunfo electoral acabaría con el chavismo”, sin entender “que el chavismo es una cultura, es una comunidad emocional”.

La reflexión

“La tecnocracia venezolana que está muy cerca de la oposición no ha salido todavía del esquema del Consenso de Washington. Siguen pensando que el desarrollo económico basado en inversión y empleo por sí solo generaría bienestar al resto de la sociedad, un esquema que ha sido no solamente superado, sino que además ha demostrado que ha fracasado”.

 

Comentarios

30.sep.2012 09:43 pm
josefina contreras (Mérida) dijo:

estas son puras palabrerias para desestimar,toda la verdad por la qe esta pasando mi pobre pais en bancarrota y uds. lo saben,Dios los perdone y acuerdence qe de nada sirve el poder,la mentira,el odio,la traicion a nuestra propia dignidad, la groseria,el chantaje,el dinero,porqe cuando tengan qe entragarle cuentas a nuestro Dios de nada les habra servido todo esto,y el boomerang se les devolvera

 

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