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19.oct.2009 / 08:38 am / Haga un comentario

ABN.- El presidente de la República, Hugo Chávez Frías, señala que uno de los mayores esfuerzos que acompañaría la VII Cumbre de la Alianza Bolivariana, efectuada en Cochabamba, Bolivia, es trabajar en el avance de las empresas grannacionales, entre ellas las dedicadas a la producción y distribución de rubros alimenticios, denominada Alba Alimentos, para enfrentar la amenaza de una crisis alimentaria.

El señalamiento lo hace el Jefe de Estado, en su columna impresa Las Líneas de Chávez, que salió publicada este domingo, con el título La Alianza Bolivariana desde Cochabamba.

Este viernes y sábado, los presidentes del Alba se reunieron en Bolivia, en su VII cumbre, que, según resaltó el Presidente, tuvo una importancia capital.

“No se trata, por supuesto, de disminuir el valor estratégico que cada cumbre y cada encuentro han tenido, en particular porque dan constancia de la marcha y de la maduración del proceso de unidad. Es, para decirlo con Bolívar, ‘el bien inestimable de la unión’, lo que se materializa a través de la Alianza Bolivariana. En su carácter de instrumento unitario de los pueblos, estará siempre un paso adelante: la burocratización no tiene cabida en nuestra alianza”, sostiene.

Refiere que el Sistema Único de Compensación Regional (Sucre), pieza clave en el proyecto, comienza a ser una realidad tangible y concreta.

Precisamente, en esta cumbre se firmó el convenio constitutivo del Sucre, como mecanismo de compensación del comercio justo y complementario en la región.

“En el Sucre se condensa la voluntad de un proyecto alternativo viable y justo para nuestra región, de cara a los estragos de la crisis financiera. De la crisis, enfaticemos, no sólo del capitalismo como modelo, sino de la lógica misma del capital”, indica el Mandatario Nacional.

Cita a José Martí, Apóstol de América, quien en mayo de 1891 decía: “Quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. El pueblo que quiere morir vende a un solo pueblo y el que quiere salvarse vende a más de uno. El influjo excesivo de un país en el comercio de otro se convierte en influjo político”.

Para el Presidente, en este conjunto de premisas se vislumbra el propósito y el sentido del Sucre.

Subraya que un modelo económico regional unificado a través de una moneda propia, desde su lectura política, no sólo implica mayor equidad y soberanía en el intercambio: “La construcción de una nueva arquitectura económica y financiera debe venir acompañada de una profunda voluntad de producir justicia social, económica, ambiental”.

“Y esta tarea no podría ser posible sin la participación directa de los movimientos sociales, campesinos, feministas. Ellos son la base fundamental del pueblo organizado en la Alianza Bolivariana y el sustrato ideológico de nuestra historia: quien conoce desde cada localidad, desde cada región, en su historia e identidad, los modos más justos de intercambio, de producción de cultura y dignidad, de trabajo agroecológico de la tierra y de una economía justa y popular es el pueblo organizado que vive en constante lucha por sus necesidades y sus reivindicaciones. El poder popular en su más clara expresión.

“Creo que nadie como los movimientos sociales y populares está más calificado para discutir los temas de nuestra agenda: ellos son los principales sujetos del Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP). La Alianza Bolivariana es producto de sus luchas: son el poder emergente que le está dando vida a un nuevo proyecto histórico y construyendo, desde la base, el camino hacia nuestra definitiva independencia que es el mismo camino hacia la más perfecta unidad de nuestros pueblos”, explica el Presidente.

Cita al sociólogo peruano Aníbal Quijano, quien decía: “Toda democratización posible de la sociedad en América Latina debe ocurrir en la mayoría de estos países, al mismo tiempo y en el mismo movimiento histórico, como una descolonización y como una redistribución del poder. En otras palabras, como una redistribución radical del poder”.

El Jefe de Estado recalca que ese proceso de democratización descolonizadora no tiene otro nombre sino el del socialismo, “y desde la Alianza Bolivariana lo decimos”.

 

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