17.may.2010 / 06:18 pm / 1 Comentario

Venezuela tiene en la actualidad una economía rentista del petróleo que genera permanentemente una entrada de divisas desproporcionales a la capacidad productiva del país. Aunque el negocio petrolero produce un alto ingreso, conlleva a poco trabajo en diversas áreas, resultando como consecuencia que la capacidad de compra y la demanda sea mayor a la oferta nacional de distinto rubros, manteniéndose la dependencia de la importación. Este ciclo influye intensamente en el incremento de la inflación.

Transformar esta realidad pasa por cambios estructurales en la economía venezolana, en su proceso formativo y en su planificación territorial. Recordemos que el 80 % de nuestra población vive en la zona costera porque la colonia impuso una economía de puertos y desde entonces, a lo largo de estos años, esa dicha lógica no ha cambiado.

La economía se supone que debería estar al servicio del pueblo. Llevar adelante un esquema que garantice el manejo más eficiente de los recursos existentes, que siempre son finitos, y satisfacer la mayor cantidad de necesidades sociales que siempre son infinitas. Bajo la lógica que impera en Venezuela y en el mundo la economía no prioriza al pueblo, por el contrario plantea como premisa la máxima acumulación de la riqueza en manos de un pequeño sector de la sociedad en detrimento de las grandes mayorías.

La razón nos dice que el valor de un producto o de una mercancía debe contener su costo de producción y adicionalmente una ganancia racional, pero la mayoría de los bienes y servicios que adquirimos los venezolanos son ofrecidos en el mercado en un ambiente de especulación. Es decir una mercancía determinada tiene como valor final, al llegar al consumidor, tanto el conto de producción como un adicional que pudiéramos calificar de ganancia irracional, pues lo que los capitalistas llaman libre mercado les permite el aprovechamiento de la posesión de un producto necesitado por el pueblo venezolano, tal es el caso de los alimentos o medicinas. Situación que coloca a los comerciantes de estos rubros en posición de poder, otorgándoles el derecho de venderlo a cualquier precio.

No podemos pensar que dicha realidad es solo producto de la avaricia económica de la oligarquía venezolana, no, también es producto de su avaricia política. Y como al fin han sido apartados del control del Estado, recurren a la manipulación y el chantaje con la pretensión de volver al poder político. Cuidado la oligarquía se queda sin el chivo y sin el mecate.

Hector Rodríguez Castro
wwww.hectorrodriguezcastro.blogspot.com

 

Comentarios

17.may.2010 07:55 pm
Ángel Belisario dijo:

Excelente disertación Camarada Hector! Eso que Ud perfectamente explica,se llama Apropiación indebida de la renta petrolera, es lo que perfectamente hace el empresariado privado con los bienes y servicios que producen o importan las empresas del estado, en detrimento de los consumidores.

 

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