Internacionales

11.ene.2010 / 08:47 am / Haga un comentario

PL.- Dirigentes palestinos minimizaron hoy el impacto de la reciente ofensiva estadounidense para relanzar el proceso de paz en Medio Oriente, escepticismo justificado por la pasividad de Washington frente a la intransigencia de su aliado israelí. El jefe negociador de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Saeb Erekat, dudó de una inminente reanudación de las negociaciones con Israel, mucho menos “sin precondiciones”, como volvió a sugerir la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.

Consecuente con la postura del presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, Erekat consideró imposible dialogar con Tel Aviv mientras continúe la actividad de los asentamientos judíos en los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este, donde se instalaría el Estado palestino.

Según la jefa de la diplomacia estadounidense, “resolviendo el tema de las fronteras, se resuelve el de los asentamientos; y resolviendo la cuestión de Jerusalén, se resuelve la de los asentamientos”, visión simplista a los ojos de los principales involucrados en el conflicto.

Clinton se reunió en los últimos días, por separado, con los cancilleres de Jordania, Nasser Judeh, y de Egipto, Ahmed Aboul-Gheit, además de con el jefe de la inteligencia egipcia e influyente mediador ante los palestinos, general Omar Suleiman.

En esas pláticas insistió en que acordar primero el asunto de las fronteras de un futuro Estado palestino podría aplacar las preocupaciones palestinas sobre la ampliación de las colonias judías.

Pero aún cuando son bien conocidos los nexos de Ammán y El Cairo con Washington y Tel Aviv -son los únicos países árabes firmantes de un tratado de paz con Israel-, ambos ministros de Relaciones Exteriores perseveraron en la postura común árabe sobre el tema.

Para Aboul-Gheit, cuyo gobierno ha gestionado múltiples iniciativas de paz y recibió a finales de diciembre al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el congelamiento de los asentamientos es condición “sine qua non” para cualquier arreglo global y duradero.

“Egipto y los árabes no aceptarán menos que (la devolución de) todos los territorios palestinos”, subrayó el canciller Aboul-Gheit tras su viaje a Washington, cuyas declaraciones fueron avaladas por el secretario general de la Liga Árabe, Amr Moussa.

Moussa, al igual que Jordania, Egipto y Arabia Saudita, condenó el esquema israelí de construir 100 nuevas unidades habitacionales en Jerusalén Este, y la revisión de la publicitada suspensión por 10 meses de las construcciones en la Ribera Occidental (Cisjordania).

Ekerat, por su parte, valoró incongruente “tener discusiones sobre fronteras mientras el territorio que deseas para establecer tu Estado es devorado por los asentamientos” judíos.

Pero la ambigüedad de la Casa Blanca resultó también inaceptable, aunque por razones diametralmente opuestas, para los mismos israelíes, cuyas autoridades rechazaron el comentario de Clinton de que “otras cuestiones deben negociarse antes del tema de las colonias”.

El ejecutivo derechista de Netanyahu insiste en que la ANP se siente a dialogar sin que haya total congelamiento de los asentamientos judíos en los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días o árabe-israelí, de 1967.

Aún más, la oficina del primer ministro expresó malestar por la eventualidad de que Washington aplique sanciones a Tel Aviv para forzar la reanudación de pláticas con los palestinos, según sugirió el enviado especial estadounidense para Medio Oriente, George Mitchell.

Mitchell, quien es esperado este mes en la región, comentó en una reciente entrevista que bajo la ley estadounidense su país “puede negar apoyo a las garantías de préstamos a Israel”, aunque reconoció que se inclina por la persuasión, antes que por las sanciones.

Agregó que “el estancamiento del proceso de paz en Medio Oriente amenaza la ayuda económica a Israel” que en administraciones anteriores fue de varios miles de millones de dólares, a lo que Netanyahu respondió que la presión debe recaer sobre los palestinos.

La fórmula para destrabar un litigio atascado hace un año está a la vista para árabes y palestinos, pero connivencia e impunidad -asumidas casi equitativamente por Estados Unidos, Israel y la Unión Europea- inducen a creer que la diplomacia de Washington dará más de lo mismo.

tgj/Ucl

 

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